«Todo es cuestión de dinero, pero seguiré luchando por él»

La Voz

AROUSA

Milagros se ganó a pulso el título de madre coraje. En su casa viven tres con una ayuda de la Ley de Dependencia de 326 euros. Es lo que cobra por su hijo Matías, que tiene un retraso global de desarrollo que precisa de sesiones continuas de rehabilitación que cuestan unos 500 euros al mes. Milagros las sufraga con la recogida de tapones. «Es mucho trabajo, pero yo estoy en el paro y es a lo que me dedico. Claro, que puedo hacerlo porque cuento con un grupo de cuatro amigos que me echan una mano, porque hay que pagar la gasolina y el transporte, y seleccionar los tapones, que si llegan mezclados no los admiten. De todos modos, aunque tuviese trabajo, la situación sería parecida, porque si eres mileurista y tienes una hipoteca, ¿de dónde sacas 500 euros al mes para el tratamiento?». Le da la risa cuando se le pregunta por la seguridad social. «¿La seguridad social? La seguridad social no cubre nada, todo es cuestión de dinero, pero yo seguiré luchando por él. Es cierto que vivo el día a día. Nunca sé cómo voy a hacer el mes que viene».

Matías y su madre están estos días en Guadalajara, donde el niño lleva a cabo un tratamiento anual que cuesta casi 3.000 euros. Lo financió en su mayor parte Amigos de Galicia con la recogida de tapones. «Vale la pena. Matías ya habla, y ahora peleamos para que pueda andar».