Lo que importa

Jesús Merino OPINIÓN

AROUSA

La especie humana muestra la más amplia gama de paradojas y contradicciones. Somos capaces de los logros más nobles y de las infamias más indescriptibles. Hemos dado muestras de una capacidad extraordinaria para la resolución de problemas y hemos sido capaces de alcanzar cotas de bienestar inimaginables, a la vez que una buena parte de nuestros hermanos vive al límite o directamente por debajo de los umbrales de subsistencia.

Hace muy pocos días supimos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto como uno de los objetivos de desarrollo sostenible del Milenio para 2030, en cuanto al acceso a agua potable, saneamiento e higiene, que no se defeque al aire libre, un problema fundamental en países como India y China. Somos capaces de dirigir un robot sobre la superficie de Marte y no podemos garantizar que más de 2500 millones de personas dispongan de algo tan elemental como un retrete. Da la impresión de que tenemos alguna avería en nuestro sistema de establecimiento de prioridades. Parece que no sabemos distinguir qué es lo verdaderamente importante porque nos pasamos la vida persiguiendo todo tipo de trivialidades insignificantes. Nuestros teléfonos son inteligentes y nuestras vidas absurdas. Tenemos GPS y no sabemos dónde ir.

Todavía recuerdo cómo al comienzo de esta crisis algunos insignes gobernantes, nada sospechosos de peligrosos radicalismos, hablaban de la oportunidad de refundar el capitalismo sobre bases humanas, de poner la economía al servicio de las personas. A la vista están los resultados.

Por suerte o por desgracia, la realidad siempre llama dos o doscientas veces, y nos vuelve a poner ante los ojos las cuestiones más fundamentales: el agua, la tierra, el alimento?y la solidaridad. En unos tiempos en que muchos de nuestros niños no saben distinguir una alcachofa de una berenjena, algunas buenas personas han focalizado su atención en lo que importa, y han pasado a la acción. Hay que volver a la tierra y pelear por que a nadie le falte un plato en la mesa. Si no podemos asegurar unas patatas para cada persona, nada tiene sentido.