De acuerdo. Se trata de un bien mayor, que podrán disfrutar como locos en cuanto el conjunto esté listo. Pero nadie que durante estos días de asueto se haya dejado caer por el parque de Miguel Hernández podrá negar que la visión de los juegos infantiles que el Concello de Vilagarcía está instalando en uno de los dos recintos constituye un verdadero tormento para los chavales. Los niños se desesperan al comprobar que el enorme castillo, plagado de toboganes y mil posibilidades de trepar y correr aventuras sin nombre, todavía no está preparado. «Un mes, un mes». Esta es la respuesta que daba el miércoles, última jornada previa a la secuencia de festivos, uno de los operarios que ejecutan la obra a un sufrido padre, que se interesaba por el momento en que será posible inaugurar el asunto mientras su retoño tiraba y tiraba del faldón de su camisa.
Atrayendo cambadeses
Así que la cuenta atrás, en definitiva, ha comenzado. Si todo va bien, los enanos se despacharán a gusto en el descomunal castillo cuando Santa Rita estrene la temporada de fiestas en la capital arousana. Lo harán sobre un suelo de caucho que sustituirá a las clásicas piedrecillas que durante años constituyeron uno de los símbolos indudables de la Vilagarcía infantil. El ejemplo a seguir, claro está, es el del parque de A Xunqueira, donde el relevo del solado se ejecutó hace tiempo. «Teño visto ata xente de Cambados aquí cos pequenos», reconocía ayer la madre de una niña a pie de columpio.
Ravella puede esperar
Dos de los parques del centro obtienen, pues, el ansiado caucho, cuya presencia requirieron al Concello en su momento más de un millar de firmas. La idea expresada por los responsables municipales es la de ir caminando poco a poco y en función de la disponibilidad de cuartos. Total, que otro recinto señalado, el de los jardines de Ravella, tendrá que ponerse a la cola y esperar turno.