Un encierro de puertas a fuera

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

Socios de Lazareto se concentraron ayer por la mañana en la delegación de Pesca en Carril, para intentar forzar una reunión con la consellería

28 feb 2014 . Actualizado a las 06:57 h.

Después de tres días «tomando» As Malveiras, los socios de Lazareto decidieron ayer cambiar el escenario de sus protestas para «tomar» la delegación de Pesca en Carril. Una toma pacífica que arrancó a las doce del mediodía y que se prolongó hasta las dos de la tarde. A esa hora solo estaban en el interior del edificio tres lazaretos: Salvador Ribadomar, que se había encadenado a la puerta de las oficinas, y dos hombres más. El resto de sus compañeros -alrededor de una veintena- estaban fuera, en la calle. Unos agentes de la Policía Autonómica habían blindado la entrada media hora antes, impidiéndoles el paso a todos aquellos que habían salido a fumar o a tomar el aire. «Nos perdió el tabaco», suspiraba, al darse cuenta de la jugada, una de las manifestantes.

A las dos de la tarde, cuando llegó la hora de cierre, el responsable de las instalaciones se dirigió a Ribadomar y le indicó que la delegación echaba el candado hasta el día siguiente. El presidente de Lazareto había anunciado ya que la protesta era pacífica, y no puso inconveniente a marcharse. «Como non me queda outra, desencadéome e marchamos», dijo a sus seguidores, que formaban un pelotón ante la puerta del edificio. Aun así, pidió al delegado de Pesca que trasladase a la conselleira el deseo de Lazareto de mantener una reunión con algún cargo de la Xunta. ¿Para qué? Para intentar abrir una vía de diálogo que permita resolver el conflicto que se ha instalado sobre Carril. Sin embargo, la consellería no acepta entrevistas pedidas así, con encierros. Así se lo transmitió a Ribadomar el delegado de Carril y así se lo comunicó él, alzando la voz, a quienes esperaban fuera. Los ánimos amagaron con calentarse, pero no fue así. El presidente de Lazareto se deshizo de la cadena que aprisionaba su mano derecha y abandonó la protesta entre vítores y aplausos de sus compañeros.

Antes de hacerlo, recordó Ribadomar que la asociación seguirá luchando y buscando «novas fórmulas de presión» para conseguir que la Consellería do Mar atienda sus reivindicaciones. Desde este departamento señalaban ayer que «por supuesto que se les va a contestar a su propuesta de plan piloto», que está siendo estudiada. Lo que aún no se sabe es en qué sentido irá esa respuesta. ¿Y si la Xunta dice no? «Pois terán que darnos outra solución. É á Administración a quen lle toca dar respostas. O certo é que aquí hai unha zona infrautilizada e terán que buscar fórmulas para que a xente poida traballar».