Porto Rey cuadriplicó la edificabilidad de su finca con un PXOM del que fue asesor

manuel blanco VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

En 1983, elaboró un informe técnico a instancias del Concello de Vilagarcía

09 feb 2014 . Actualizado a las 06:58 h.

El caso Porto Rey, la polémica relacionada con la demanda de expropiación de una finca presentada por el arquitecto contra el Concello de Vilagarcía, se ha convertido en una fuente inagotable de sorprendentes revelaciones. La última de ellas guarda relación con la jugosa operación inmobiliaria que en su día cerró el que fuera director general de Urbanismo de la Comunidad de Madrid. Este logró a mediados de los ochenta cuadriplicar la edificabilidad de los terrenos hoy en conflicto gracias a un Plan Xeral del que, casualmente, fue asesor a instancias del propio Ayuntamiento.

Esta revelación consta en el informe pericial que el Concello encargó a un técnico para desmontar las pretensiones de Enrique Porto Rey. Básicamente, el relato de los hechos es el siguiente. En 1983, salió a exposición pública un PXOM que reducía a solo 3.183 metros cuadrados la edificabilidad del solar situado frente a la estación de tren de Vilagarcía. Previamente, las normas subsidiarias de Vilagarcía que cumplían el papel de planeamiento urbanístico establecían la posibilidad de edificar 6.760 metros en esos mismos terrenos, esto es, casi el doble de lo que preveía el nuevo documento. ¿Por qué tanta diferencia? Pues porque aquella propuesta de Plan Xeral establecía que un vial del sistema general iba a cruzar los terrenos casi de mitad a mitad (ver gráfico adjunto).

Asesor del Concello

Lo llamativo del caso es que el propio arquitecto hoy enfrentado a Ravella fue asesor del PXOM del 83, tal y como consta en la pericial, con un informe cuyo título era el siguiente: «Opinión que emite a petición de los grupos municipales AP-PDP y CIGA de Vilagarcía de Arosa sobre aspectos urbanísticos del proyecto de Plan General de Ordenación Urbana».

Sea como fuere, Porto Rey compró el solar en cuestión a finales de 1985, y la tesis del Concello es que «el demandante [en alusión al arquitecto], cuando compra la finca, tiene pleno conocimiento de su clasificación», esto es, que apenas se podían edificar los citados 3.183 metros.

Es apenas unos meses después cuando trasciende el cambio que a la postre sería tan provechoso para el arquitecto. En agosto de 1986 se aprueba definitivamente el primer Plan Xeral de Vilagarcía y la calificación del solar en cuestión ha variado sustancialmente. Por cuestiones sin aclarar, el vial que antes partía la finca de mitad a mitad se ha desplazado a un extremo, de tal forma que la edificabilidad se incrementa en 4,5 veces, desde 3.183 metros a 14.473 metros cuadrados. Este notable cambio urbanístico permitiría a Porto Rey cerrar en 1998 una jugosa operación inmobiliaria al vender la parcela para que se construyeran los cuatro edificios situados hoy frente a la avenida Doctor Moreira.

Negocio fantástico

Y es esta misma circunstancia la que ha generado malestar en el Concello vilagarciano. «Cerró un negocio fantástico gracias al PXOM del 86, se le facilitó la operación del 98 y ahora pretende cerrar el círculo pidiendo que todos los vilagarcianos le paguen por una parcela que es a todas luces un vial público».

Esta parcela, un pequeño camino situado frente a los cuatro edificios de Doctor Moreira que Porto Rey retuvo en propiedad tras segregarlo del solar matriz, es la que el arquitecto pretende que se le expropie por un monto de 1,6 millones. El Concello rechaza de plano esta tesis y ya ha remitido al TSXG un informe del letrado municipal en el que advierte que desde un primer momento el demandante presentó esos terrenos como un vial público. Si no lo hubiese hecho así, sostiene Ravella, nunca se podrían haber levantado cuatro edificios, sino uno solo, con lo que la operación habría sido menos jugosa.

La imagen pública del vilagarciano Enrique Porto Rey ha salido mal parada con este episodio. Y el propio letrado municipal lo destaca en el escrito de réplica remitido al TSXG: «Dejamos que cada quien califique desde el punto de vista ético la forma de actuar del señor Porto y su esposa, pero desde el punto de vista legal, esta forma de actuar representa un enriquecimiento injusto y un fraude de ley».