La otra cara amable del día de Reyes


Después del despliegue del domingo, los Reyes Magos todavía volvieron a asomar ayer por la comarca. En concreto se pasaron por Valga porque allí es tradición que el encuentro de Sus Majestades con niños y mayores se produzca el propio día 6. Así que a eso de las once de la mañana, con retraso debido al mal tiempo, la comitiva de coches clásicos inició el recorrido por todas las parroquias -Valga, Sete Coros, Cordeiro, Campaña y Xanza- hasta las tres menos cuarto de la tarde. El único lugar al que no pudieron acudir Melchor, Gaspar y Baltasar fue A Devesa que estaba intransitable por culpa de las inundaciones.

Belenes con premio

Por la tarde hicieron una nueva aparición para visitar el Belén Artesanal de Campaña, donde, además, tuvo lugar una recepción oficial en la que participaron el alcalde José María Bello Maneiro y otros concejales. Y los niños, por supuesto. La carpa instalada para la ocasión también sirvió de escenario para entregar los premios del concurso de belenes que organiza el Concello valgués desde hace doce años. Se presentaron una decena de participantes y los premios recayeron en el belén en movimiento de Ana Belén Riveiro Espiño y el belén estático de Fran y Juan Otero Lobato.

A jugar

Los Reyes Magos acudieron a Valga con el grueso del trabajo hecho, después de toda la noche, y menuda nochecita, repartiendo regalos. Por la mañana, al despertar, llegó el premio en forma de muñecas, colonias, calcetines, libros... Y aunque no estaba ayer el día como para salir a la calle a disfrutar del monopatín y del camión de las Tortugas Ninja, algún niño se dejó ver con la bici nueva y gente paquete en mano. Según las estadísticas, las tablet, los videojuegos, el Furby, el peluche de Pepa Pig y el diario secreto de Violetta fueron los regalos que más triunfaron entre los pequeños de la casa.

Con sorpresa

Y como a nadie amarga un dulce, en las mesas ayer hubo rosca. En algunas pastelerías se registraron colas por la mañana para hacerse con el consabido roscón de Reyes. A una media de doce euros el kilo y en distintas preparaciones -con crema, nata, chocolate, confitado o solo-, el roscón con sorpresa es un clásico en un día como el de ayer. Sirva como pequeño consuelo para la inmensa mayoría a la que no le tocó la Lotería del Niño, aunque ayer anduvo cerca, con pellizcos en Ribadumia y en Cambados. Ya saben que siempre nos queda la salud. Que no falte.

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