Lo que el PXOM de O Grove no arregla

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso O GROVE / LA VOZ

AROUSA

El documento no evitará las órdenes de derribo que pesan sobre edificios y urbanizaciones

01 dic 2013 . Actualizado a las 06:48 h.

O Grove está a punto de contar con un Plan Xeral de Ordeación Municipal (PXOM). Tras años con las normas subsidiarias suspendidas, el municipio debería disponer en breve de un documento que defina su futuro urbanístico. Pero este plan no es la panacea. Servirá para hablar de futuro, es cierto. Pero no para solventar problemas que ya vienen del pasado. Aquellos edificios y urbanizaciones que tienen problemas con la ley los seguirán teniendo. Y de ellos quedan todavía en el municipio un buen puñado.

«El PXOM es un planeamiento urbanístico, pero no se salta la ley», explica el alcalde de la localidad, Miguel Pérez. El regidor recuerda que delimitar los espacios urbanos y rurales es algo que viene definido por unos parámetros claros, que no se pueden exceder. «Yo no puedo crear por capricho un núcleo, crece en función de la demanda y de la consolidación», argumenta. Y está seguro de que buena parte de las alegaciones que recibirá el documento se referirán «a que en zona rural todo el mundo quiere estar dentro del núcleo y, en urbana, quieren licencias directas», sostiene.

No supondrá pues, este documento, salvación para aquellos inmuebles o negocios que actualmente tienen problemas con la ley. Entre ellos hay algunos emblemáticos, como el acuario. Este edificio está construido sobre terreno rústico y su principal problema es que se ha edificado mucho más de lo que corresponde a la parcela. A pesar de todo esto sus propietarios aseguran que siguen estudiando la manera de llevar a cabo una reforma de las instalaciones, para construir un gran oceanario que les permita organizar más actividades y, de paso, incrementar las visitas.

Casi el mismo problema tienen dos establecimientos hoteleros de Reboredo, a los que el PXOM tampoco solucionará la papeleta. El Culler de Pau y el Don Mexilón han construido, según dictan sus respectivas sentencias judiciales, más de lo permitido. En el caso del primero de estos establecimientos, la solución parece pasar por adquirir más terreno, para evitar tener que derribar. Sus propietarios ya han puesto en marcha un expediente de reposición de la legalidad. En el segundo de estos locales, en cambio, la sentencia obliga a derribar toda la planta superior, que fue construida sin licencia. Y en este mismo entorno está también el restaurante Acosta, cerrado por carecer de licencia.

Tampoco afectará el PXOM a la polémica urbanización de Raeiros. Aunque aquí, si todo sale según lo previsto, la legalización podría llegar en breve. La Xunta ha pedido a los propietarios que deshagan la división horizontal, una medida que ya han tomado. Queda pendiente la interpretación de la última sentencia al respecto, que está estudiando Medio Ambiente.