Las islas de Sálvora y Rúa, el pecio «Aries» o las bateas auguran grandes sorpresas para los amantes del buceo
01 dic 2013 . Actualizado a las 06:56 h.Cualquiera podría pensar que el invierno es una mala época para echarse al agua por estos lares. Y nada más lejos de la realidad. Resulta que en estos meses, la claridad de los fondos -quizás la única salvedad para el buceo, amén de la temperatura del agua- mejora exponencialmente, con lo cual el disfrute de las inmersiones se incrementa otro tanto. Para el frío se inventaron los trajes secos, que atenúan casi por completo cualquier sensación desagradable, por lo que la experiencia en invierno está garantizada. Y lo está porque la riqueza submarina de la ría de Arousa nada tiene que envidiar a algunos de los considerados paraísos de esta disciplina: ya sea el Caribe, el Mediterráneo o el Mar Rojo.
La biodiversidad de nuestras rías -vinculada directamente con la permanente entrada de corrientes de agua fría- depara incontables sorpresas en cada inmersión, aderezadas además por contrastes de colores que desmontan el mito de que bajo las aguas de las Rías Baixas predominan los tonos opacos.
La ría de Arousa ofrece además una variedad de inmersiones que es sin duda uno de sus atractivos. Estas son cuatro de las consideradas imprescindibles por los aficionados al buceo. La primera es la isla de Rúa, atestada de cuevas con santiaguiños, pulpos, sepias... A apenas unas millas de allí se halla el pecio Aries, rodeado por un banco de vieira y que se puede visitar en casi todas sus estancias.
La tercera es otra isla, la de Sálvora, paraíso de la biodiversidad y con una claridad de aguas espectacular. La cuarta es en realidad un viaje por casi cualquier punto de la ría, alrededor de una batea, una experiencia llena de contrastes y contraluces.