El arquitecto vilagarciano reclama consenso en la elaboración del plan
03 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En la reciente presentación pública de la revisión del Plan Xeral de Ordenación Municipal de Vilagarcía ( un trabajo que lleva al menos ocho años de proceso), sobresalió la noticia de la previsión de suelo para construir en los próximos 15 años 6.600 viviendas. Este dato destacado, parece ser el resumen del actualizado trabajo que condicionará los anhelos e ilusiones de los vilagarcianos para los próximos tres lustros y realmente la noticia, y preocupante, debiera ser que detrás de este dato, que en el fondo poco o nada significa, no parece que haya nada más destacable.
En mi juventud, he vivido momentos trascendentales y que marcaron mi vida, momentos en los que, con trabajo e ilusión, se forjaron líneas participativas y de consenso que cimentaron el actual modelo político-social, la democracia; el marco común en el que nos movemos y por el que en la práctica las ideas se ven mejoradas con la ayuda de todos.
Situados en este contexto participativo, me resulta inexplicable que en la elaboración de las líneas a seguir en el futuro de una ciudad que en mayor o menor medida a todos nos influirán, estas no se fundamenten en un amplio consenso, buscando, para ello, la mayor participación ciudadana, política y social, sin racanerías.
Con la primera corporación municipal democrática de Vilagarcía, se inició el camino que posibilitó el desarrollo ordenado de la ciudad y que quedó finalmente plasmado en el documento del PXOM del año 1986, un trabajo bien hecho y compartido por todos.
Para lograr este documento de amplio apoyo, se necesitaron, como es lógico, múltiples reuniones de trabajo entre los diferentes partidos políticos, asociaciones culturales, sociales y económicas, así como también, reuniones informativas con la población, desplazándose comisiones hasta cualquier punto del municipio con la intención de que fuese conocido y bien entendido para ser perfilado y mejorado, con el fin de obtener el mejor Plan de TODOS con el MAYOR respaldo posible que diera las suficientes garantías de éxito en su aplicación.
No era para menos, ya que se tenía claro que el PXOM era y es el documento más importante de planificación de la ciudad, por lo que de su idoneidad depende el futuro de ella y en gran medida el de sus habitantes. En él se fijan las posibilidades de crecimiento de la ciudad, pero ¡eso sí!, relacionándolas directamente con otros factores como la calidad de vida y las diferentes maneras de llegar a ella o también con la estructura económica e industrial y comercial que posibilitarían y definirían todo ese crecimiento. Es, en definitiva, el documento que debería y debe llenar de expectativas e ilusión a una ciudad y a sus habitantes. ¡Un buen plan de futuro!
No establecer este proceso debidamente es perder oportunidades y, por lo tanto, el tiempo. Vilagarcía y los vilagarcianos no nos lo debemos permitir.
Existen apreciables y sangrantes contradicciones en nuestra ciudad, esa desánime sensación de que «antes era mejor y más bonita» y este es el momento de trabajar abiertamente todos, para debatir y actuar para corregirlas.
Puerto y ciudad
Es por eso que se debe hablar y trabajar, entre otras muchas cuestiones, sobre la relación entre la ciudad y el puerto, dos administraciones que actúan desde hace muchos años de forma divergente con el daño visible que esta manera de hacer, cada uno por su lado, ha hecho a la ciudad; sobre el equilibrio entre el crecimiento y la sostenibilidad; entre la circulación y la peatonalización; entre la urbanización y la humanización de la ciudad, entre la densificación y la creación de zonas de esparcimiento (las llamadas también zonas verdes, que también se ha apuntado que existe una deficiencia de ellas). Es preciso hablar de la rehabilitación y la nueva edificación, de la conservación y valorización de nuestro patrimonio, ya sea catalogado o no, y del derribo; del borde urbano y el mar; de la ciudad y la playa; de las zonas de paseo y del nuevo trazado ferroviario que como un cinturón apretado nos estrangula? En definitiva, de un modelo viable de ciudad y una estructura económica y sostenible que apoye ese proyecto de futuro.
Ya no es el tiempo del todo vale, o un «poco de cada cosa». ¡Eso debiera ser el pasado!
Por el contrario, resolver de una manera racional y sensible estas contradicciones, nos llenaría seguramente de ilusión y de un futuro despejado lleno de oportunidades.