Un campus para veteranos

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

En las clases, que se celebran en cinco puntos de la localidad, se abordan todo tipo de temas.
En las clases, que se celebran en cinco puntos de la localidad, se abordan todo tipo de temas. j. martínez< / span>

Casi setenta valgueses que ya han cumplido los cincuenta años se han apuntado a unas clases en las que aprenden, debaten y afinan la memoria

28 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«Ogallá teñades vós a calidade de vida que temos os vellos de hoxe». La frase nos la suelta, a bocajarro, una de las alumnas del Campus Senior de Valga. Acaba de terminar una clase en la que han estado debatiendo sobre educación, pensiones y -¡ay, cómo no!- recortes. La conclusión, dicen unos alumnos cargados con la sabiduría de los años, es que las cosas pintan mal para quienes hoy en día pisan ese nebuloso terreno de la «mediana edad». Para ellos, auguran, no habrá ni obradoiros de barro, ni clases de informática ni sesiones como esta en la que hemos irrumpido, en la que unos días se debate sobre noticias del periódico y, otros, los asistentes se van de paseo por el apasionante mundo de la historia, del arte, de la sociología o de lo que se tercie. Y es que eso es el Campus Senior de Valga: clases para alumnos de más de cincuenta años con ganas de «formarse, coñecer xente e permanecer ao día en cuestións tan actuais como as novas tecnoloxías e as redes sociais», según nos explica María José Devesa, la madrina de esta iniciativa.

La oferta lanzada por el Concello ha tenido una gran acogida: 68 vecinos de más de cincuenta años se han apuntado a unas clases que se imparten en cinco puntos del municipio. Así, la distancia no impedirá a nadie acudir a su cita con el saber y con el debate. El programa, nos explica María José Devesa, «dende un primeiro momento concebiuse como un paso pola Universidade, onde a metodoloxía é activa e participativa». Y es que en el contraste de opiniones suele esconderse el auténtico saber.

El saber no hace daño

En la clase a la que hemos sido invitados, las mujeres son mayoría aplastante. Serafín es el único varón del grupo, y uno de los pocos que se han apuntado al campus. «Paréceme unha cousa interesante. Estamos aquí e estamos ben», dice. Sus compañeras de clase comparten su opinión. «A miña mente xa falla algo, e todo o que sexa para axudala benvido é», dice una de ellas, con la vista fija en un acertijo que se trae entre manos.

En breve, los alumnos pasarán a clase de informática. No todos se han apuntado a esta disciplina. «Para min o dos ordenadores xa é demasiado», se explica una voz. «Pois pasámolo moi ben. Metémonos en Internet e chateamos», dice, con una carcajada, una compañera de pupitre.