La increíble historia de una inversión menguante

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Los dineros anunciados para ampliar el edificio médico de Rubiáns han caído de 9,3 a 3,9 millones

27 oct 2013 . Actualizado a las 06:59 h.

Muy convincente tendrá que ser la explicación, si es que alguien se molesta en darla, para que entre el personal de esta comarca se disipe la molesta sensación de que alguien, desde las alturas, nos ha estado tomando el pelo con algo tan delicado como la proximidad y calidad en la gestión de nuestra salud. Hablamos, por supuesto, del Hospital do Salnés y su cacareada ampliación, que por vetusta (doce años a vueltas con el asunto) y manoseada bien podría figurar en un saldo de antigüedades.

Lo del saldo es un decir, claro está, porque desde su misma inauguración las cantidades que se han ido anunciando, sin que ninguna de ellas haya pasado, de momento, de las palabras a los hechos, son verdaderamente astronómicas. Fue el último conselleiro de Sanidade de Manuel Fraga y actual gerente del área integrada del norte de Pontevedra, José Manuel González, quien dio los primeros pasos en este peculiar baile de cifras. Corría mayo del 2005, a una semana escasa del inicio de la campaña electoral de aquellas autonómicas, cuando González anunciaba desde Rubiáns la ansiada ampliación. Nada menos que 5,6 millones de euros con los que, entre otras cuestiones, crecerían el número de las consultas y se dotaría al centro de una unidad de cuidados intensivos.

La liquidación de la Fundación

Nadie sabrá jamás si aquello iba en serio o se trataba de simple munición electoral, puesto que el 19 de junio las urnas desbancaban al PP del Gobierno de Galicia para abrir paso al bipartito que conformaron PSOE y BNG. Dos años después, la conselleira socialista del ramo, María José Rubio, sacaba a licitación el proyecto básico y la ejecución de una primera mejora en el servicio de Urgencias.

En realidad, la gestión del PSOE se centró en la liquidación de la fundación bajo la que el hospital operó desde su nacimiento, para conseguir la integración tanto del complejo comarcal como de sus profesionales en el sistema del Servizo Galego de Saúde (Sergas) con plenos derechos. Era un paso inicial, ampliamente demandado desde la comarca de O Salnés, que debía tener su continuidad en la inevitable ampliación de las instalaciones. Bajo un intenso fuego dialéctico por parte del PP, ahora en la oposición, la Xunta bipartita aumentó la apuesta al anunciar en los presupuestos del 2009 una inversión de 9,3 millones de euros, con un aperitivo de 1 millón para la redacción de un plan específico. A los conservadores no solo les pareció poco y exigieron que se duplicase la consignación del estudio. Reclamaron, además, la construcción de un segundo ambulatorio en Vilagarcía que superase el «caos» de San Roque. Como respuesta, Sanidade incrementó la dotación económica para el complejo de Rubiáns en 2,6 millones.

Entre unas cosas y otras, la única realidad palpable fue la creación de una tercera planta, que el bipartito emprendió en junio del 2008 y el PP inauguró, en enero del 2010, después de recuperar el poder y un buen número de retrasos. Y de nuevo el baile.

Tras sonoras ausencias, el hospital retornó por todo lo alto en los presupuestos de este mismo año, con 6 millones de euros que no llegaron a invertirse. Ahora, nos dicen, serán 3,9 a lo largo del ejercicio del 2014. Con los de Touriño, capicúa. Algo habremos hecho para que nuestra seguridad sanitaria merezca hoy casi dos millones de euros menos que hace ocho años. Será que, a golpe de incumplimientos, hemos aprendido a buscarnos la vida. Y de paso, la salud.

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