Fole insiste en que lo importante es que el Concello puede afrontar su devolución
22 oct 2013 . Actualizado a las 06:56 h.Una simple resta basta para constatar que, de los 5,9 millones de euros a los que ascendía el crédito concedido en el 2006 bajo el paraguas de Luz Salgada, el Concello de Vilagarcía nunca llegó a gastar 4,2 millones. Será complicado, sin embargo, conocer exactamente qué se ha hecho de aquel dinero, cuya devolución acaba de decretar la Audiencia Nacional, al rechazar el recurso contencioso administrativo interpuesto por Ravella.
Preguntado al respecto, el alcalde de Vilagarcía, el popular Tomás Fole, se ciñó ayer a una idea que ya había manifestado el viernes, en el momento de hacer público el revés: «Gracias al esfuerzo y al trabajo desarrollado en estos dos últimos años en el ámbito económico Vilagarcía puede hacer frente a este reintegro; si hubiese ocurrido durante la anterior etapa de gobierno, el Concello habría entrado en quiebra». Cuestiones como el destino del montante no invertido o de los intereses que el préstamo generó a favor del Ayuntamiento, conocer si se gastaron y en qué o simplemente se diluyeron en la maraña de la contabilidad municipal, se quedan, de esta forma, al margen de las explicaciones.
El reintegro de 4 millones
Lo único claro -y ni siquiera del todo, puesto que la cantidad concreta debe ser precisada todavía por el Ministerio de Industria- es que la capital arousana se enfrenta al reintegro de los 3.158.215 euros que aún no han sido amortizados cuando el departamento estatal inició el expediente, a los que se unen alrededor de 1.183.319 euros en concepto de intereses de mora.
El regidor conservador y su equipo no tienen dudas acerca de la responsabilidad nuclear de este gravoso despilfarro, que atribuyen al bipartito PSOE-BNG que fragmentó el préstamo pero fue incapaz de completar las inversiones durante sus cuatro años de gestión. No obstante, también tiró contra el último gobierno del socialista Javier Gago, al que reprochó no haber dejado al menos licitado el proyecto en los once meses que le restaban de mandato tras la concesión del crédito.