Los vecinos piden que se cierren los portales para evitar intrusos, y los asaltos son el tema estrella de los corrillos
17 oct 2013 . Actualizado a las 06:59 h.El de O Piñeiriño es, casi siempre, un barrio tranquilo. Lo era hasta que hace unos días fue detenido en las inmediaciones del parque infantil un joven acusado de vender droga, y a las pocas horas, los vecinos se sorprendieron a plena luz del día con el asalto a dos viviendas por el método de la mirilla. Con el ambiente ya caldeado por los anteriores robos de esta banda en otras zonas de Vilagarcía, ya solo faltaba que de noche robasen el coche a un residente que se había olvidado de cerrarlo.
Por eso no es extraño que la psicosis se haya extendido por el barrio y que hasta se hable de robos que no se cometieron, como una infundada alarma por la desaparición de unos pajaritos en el colegio. Los asaltos son el tema de conversación de todos los corrillos que se forman en el barrio, y los vendedores de alarmas recorren sus calles para pescar en aguas revueltas.
Hay un inmueble en el que barrio en el que es habitual que los inquilinos se dejen la puerta abierta. Más de una vez fueron objeto de reprimendas de otros más precavidos. Pero si antes no era más que una advertencia, ahora es un ruego. Y no se escatiman medios para concienciar de la situación; lo mejor, por si algún despistado no se había enterado, es colgar en el portal la noticia publicada por La Voz de Galicia sobre el reciente atraco en el barrio, para que así la puerta quede cerrada y «no se lo pongamos fácil», dice un cartel que refleja muy bien la alarma que se extiende por el barrio.
Mientras, la policía sigue con sus pesquisas. De momento, sin noticias de los ladrones.