Fole le toma la medida al barman

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

A diferencia de los comerciantes, los hosteleros han fracasado en todos sus intentos por doblegar la voluntad del alcalde

29 sep 2013 . Actualizado a las 06:57 h.

Cada vez que los representantes de la Asociación de Hostaleiros e Iniciativas Turísticas de Vilagarcía (Ahituvi) lo han intentado ha sucedido lo mismo. Parece claro que el alcalde, Tomás Fole, conoce perfectamente la aguja de marear de la hostelería local. Al menos en tres ocasiones, a lo largo del último año, el colectivo ha tratado de que el regidor popular modificase su parecer sin conseguirlo. Ocurrió con las severas sanciones a cinco establecimientos por vulnerar el horario de las barras exteriores durante la Festa da Auga del 2012. Se repitió con el intento por cambiar de fecha el Combate Naval de este verano. Por fin, idéntica suerte ha corrido la petición de flexibilización de la ordenanza de terrazas, que la directiva de Ahituvi planteó el jueves al primer edil. Fole se mantuvo en sus trece y no cedió ni un palmo de terreno.

La influencia de este sector queda, resulta evidente, muy por debajo de la que, por ejemplo, es capaz de ejercer el comercio local. La postura de Zona Aberta en cuestiones tan peliagudas como la ordenanza de circulación -en relación con las tarjetas de acceso de los vehículos motorizados a las áreas peatonalizadas- pero sobre todo ante la pretensión de Ravella de aplicar una zona azul de pago en el centro de la ciudad, acabó por imponerse sobre criterio del bipartito conservador, que con mayor o menor disimulo no tuvo más remedio que desdecirse y plegar velas.

Son varias las razones que explican tan diferentes resultados. Para empezar, nada tiene que ver el populoso rechazo ciudadano que cosechó aquel asunto del aparcamiento con una batalla, la de las terrazas, en la que los hosteleros tienen perdido de antemano el favor de la opinión pública. El propio peso socioeconómico que ambas actividades poseen en Vilagarcía es muy distinto. Solo desde un punto de vista numérico, estamos hablando de más de medio millar de comercios frente a 248 establecimientos dedicados a la hostelería.

Pero existe otro factor esencial de organización y la representatividad. No es lo mismo agrupar a la mitad de los negocios de un sector que apenas rozar la quinta parte. Con idéntica legitimidad, la unión de autónomos o la federación de empresarios podrían reclamar para sí la portavocía de la hostelería en la comisión que se va a crear.

Ahituvi nació hace 11 años para, en buena medida, responder a la necesidad del Concello de contar con un interlocutor único en un colectivo tan desorganizado y mal avenido como importante. Ese tutelaje ha sobrevivido a tres cambios de gobierno y cuatro alcaldes. Sin sacudírselo de encima y reforzar su base, la asociación difícilmente alcanzará su mayoría de edad.