«Los de Carril sentimos Cortegada como una propiedad muy arraigada»

La Voz

AROUSA

La relación de Victoria Hierro con Cortegada viene «desde siempre», desde que era una niña y, acompañada por sus padres y por sus hermanos, cruzaba cada domingo de verano la estrecha lengua de mar que separa Carril y su isla. Porque Cortegada, dice la exconcejala, «no es de Vilaxoán, ni de Vilagarcía, ni de Bamio, ni nada. Cortegada es de Carril. La sentimos como una propiedad muy arraigada». De niños con sus familias, de jóvenes con su pandilla y, ya de adultos, con sus hijos, el archipiélago arousano vio evolucionar las vidas de la mayor parte de los hijos de Carril.

Muchas de las fotografías que Victoria Hierro conserva de su niñez tienen Cortegada como escenario, y la relación de los carrilexos con este territorio era tal que «todas las familias teníamos más o menos nuestro sitio, y se respetaba. Aunque estuviesen libres no se cogían porque sabías que iba a venir la familia tal y a ponerse allí». Entonces, siendo propiedad de Don Juan de Borbón, había que pedir permiso, igual que hoy hay que solicitarlo. «Era el señor Eugenio, el padre de la chica que tiene la panadería Eugenio, el vigilante». Que Victoria sepa, nunca negó a ningún vecino de Carril el permiso para ir a Cortegada.

Después de todas las vicisitudes por las que pasó la isla, a Victoria Hierro le gusta que forme parte del Parque Nacional Illas Atlánticas. Pero, eso sí, echa «un poco de menos, dado el sacrificio que estamos haciendo de no poder disfrutarla más, el que no se esté recibiendo ningún beneficio para Carril. A lo mejor crear aquí un centro de interpretación, promocionarlo más, un poco de compensación. A mí me desilusionó en este sentido».

Durante su etapa en la política, le tocó ir a alguna reunión de las localidades con parques nacionales y descubrió que muchas localidades vivían de ello. A raíz de esa experiencia, intentó abrir el camino para que eso mismo ocurriese en Carril. «Organicé un curso sobre el laurel para intentar hacer algo en ese sentido, pero al final no cuajó». Ahora espera que, en cuanto vengan mejores tiempos, Cortegada y Carril comiencen a despegar al amparo de su pertenencia a Illas Atlánticas.