Carteles, tazas, actas municipales y álbumes familiares dan fe de cómo nació, creció y se consolidó la Festa do Marisco
31 ago 2013 . Actualizado a las 06:48 h.La Festa do Marisco cumple cincuenta años, pero deberían ser ya 51. Si no es así es por culpa de una marea roja, violenta y dura, que irrumpió en la ría cuando iba a arrancar la edición número diecinueve de la celebración. Como siempre, el episodio afectó especialmente a las bateas de O Grove, que aquel año habían sido elegidas para ilustrar el cartel de la fiesta. «Por solidaridade cos bateeiros e tamén para evitar calquera tipo de problemas, como medida preventiva decidíuse suspender a festa cando xa estaba todo listo», cuenta Suso Casal. Este experto en la Festa do Marisco -fue responsable de su organización durante muchos años-, es probablemente uno de los mejores cicerone para visitar la exposición sobre el medio siglo de vida de la fiesta que ayer se inauguró en la planta baja de la vieja casa consistorial de O Corgo. Y es que él guarda en su memoria la respuesta a los misterios que no escapan a los ojos más atentos, los que ayer percibieron que tanto en el cartel de 1981, como en el de 1982, se repite el mismo número de edición: el 19.
Casi todos los carteles de la fiesta se suben por las paredes de las salas de exposición. «Aún nos faltan unos cuantos, pero tenemos casi todos», dice el alcalde Miguel Pérez (PP). Muchos de esos documentos gráficos han sido cedidos por Ventura Devesa, el propietario de la hamburguesería Drey, que durante años y años reunió en su local carteles de todos los actos relevantes ocurridos en el pueblo desde el año 1979.
Ventura es solo uno de los muchos grovenses que han colaborado en la organización de esta muestra. Y es que el Concello quiso implicar a todos los mecos en la recopilación de materiales para la ocasión. María Eloísa Álvarez Corbacho -Marujita la de don Joaquín- cedió para un álbum elaborado con fotos de la fiesta en el año 1964. Ella había participado activamente en la organización del evento y guardó cuidadosamente las fotos y los recuerdos a ellas aparejados. También la cafetería El Habanero colaboró con la exposición, cediendo una jarra de vino y unas tazas que llevan el sello de la Festa do Marisco. Y de Casa Otero salió una pequeña jarrita en la que está escrito, con finas letras, el menú de una de las comidas oficiales de la fiesta.
Miguel Ángel Pérez, el alcalde de O Grove, no ocultaba ayer su satisfacción por el rastreo de la historia y de los tesoros ocultos de la Festa do Marisco. Al regidor le costaría trabajo elegir solo uno de los recuerdos que se han expuesto al público. «Quizás me quedaría con esto», dice señalando un documento mecanografiado que se expone en una de las vitrinas.
Irmandade Marisqueira
«Son las actas de constitución de la Irmandade Marisqueira, que era el organismo que en un principio se encargaba de organizar la fiesta», explica. Luego se le escapa una confesión: hay una foto que le encantaría encontrar, pero con la que no ha conseguido dar hasta ahora. «En las primeras ediciones de la fiesta, a la salida de O Grove se ponían unas chicas, vestidas de gallegas, y a todos los que iban pasando les daban una bolsa que llevaba una nécora, unos mejillones y un collar de conchas. Tal era la fartura», recordaba ayer el regidor.
Pero el testimonio de aquella práctica, que algunos aún recuerdan y que otros solo conocen de oídas, no ha sido hallado. Tal vez aparezca. Y tal vez, cuando el Marisco cumpla cien años de fiesta, en la exposición que se organice pueda esa estampa ocupar un lugar destacado. Mientras tanto, toca disfrutar de los cincuenta años de singladura que ya se han vivido.