Una crisis con muchas aristas nuevas

La Voz

AROUSA

Los restaurantes utilizan los reclamos de los menús baratos.
Los restaurantes utilizan los reclamos de los menús baratos. m. miser< / span>

Según el Concello de O Grove, en el mes de julio visitaron la oficina de información turística 6.488 personas. La mayoría eran extranjeros llegados -sobre todo- de Francia, Portugal y Alemania. Del total de visitantes, y según los datos municipales, «un 62 % alóxanse en hoteis», pasando en la localidad «sete ou máis días». Sin embargo, el perfil del turista que permiten trazar estos datos no coincide con el que ha elaborado la Asociación de Hostelería tras consultar con buena parte de sus asociados.

Patrón semanal

Del casi lleno al vacío. Los hoteles de O Grove han constatado que la ocupación se concentra, ahora más que nunca, en los fines de semana. Las noches de los viernes y los sábados algunos locales rozaban el lleno. Pero los domingos sus habitaciones se vaciaban y así permanecían, «bajo mínimos», durante toda la semana.

Menos tiempo

Estancias de dos o tres noches. Los tiempos no están para grandes alardes, así que los turistas, más que de vacaciones, llegaban a O Grove «de escapada». La estancia media se ha reducido de forma considerable en estos últimos años.

Menos dinero

Contención extrema del gasto. Nuestros visitantes, como nosotros mismos, miran mucho el dinero que gastan. Siguen contratando en los hoteles el régimen de alojamiento y desayuno, pero a la hora de comer y cenar se muestran reacios a visitar los muchos restaurantes de la zona. Comprarse algo en el supermercado y encerrarse en la habitación es una práctica que ha ganado adeptos, lo que ha colocado contra las cuerdas al sector de la restauración.

Desestacionalizar

Un proceso natural. Los hosteleros de O Grove consideran que la situación de crisis se ha traducido en una llegada escalonada de visitantes. En Arousa, el grueso de las visitas se ha recibido históricamente del 15 de julio al 15 de agosto, pero este año, puestos a ahorrar, muchos turistas han apostado por mover unos días su calendario vacacional para esquivar la temporada alta.