En catorce años, Fexdega ha generado pérdidas por un importe que roza el millón de euros. El momento del cambio ha llegado
07 jul 2013 . Actualizado a las 06:57 h.Eran otros tiempos. Llovía sobre los jamones en el antiguo recinto de Fexdega. Una valla y un murete rodeaban una amplia explanada situada entre la avenida de A Mariña y la zona TIR. Un puñado de pabellones de lata. Una feria agonizante que en su día (1967) fue pionera. Corría el año 98 del vigésimo siglo y las instituciones implicadas, básicamente la Xunta, el Concello y la Cámara de Comercio de Vilagarcía, echaban el freno. Cerraban el chiringuito y se daban un plazo para pensar el futuro. En 1999 se profesionaliza la fundación con la contratación de su primer gerente, Pedro Corbacho. En el 2000 comienza la construcción del nuevo recinto ferial sobre una finca cedida por el Ayuntamiento en la zona de A Maroma. Seis millones de euros y un año más tarde se inauguran unas instalaciones sobresalientes -un pabellón absolutamente diáfano de 8.000 metros cuadrados al que solo le falta una buena acústica para albergar cualquier tipo de evento- que en el 2008 son capaces de alimentar un calendario en el que se suceden catorce salones y actividades.
A partir de ahí, la caída en picado. Una programación crepuscular conduce a que el último gerente y un equipo de cuatro trabajadores supongan para la fundación un gasto de personal de 202.394 euros a lo largo del 2011 La solución es bien conocida. Los empleados a la calle mientras su teórico responsable salva los muebles de su futuro político en el PP de O Grove y Ravella emprende el camino que, en palabras del alcalde, el popular Tomás Fole, debe hacer de Fexdega el epicentro del deporte en la capital arousana.
Desde entonces, el recinto ha vivido su primera temporada completa consagrado, salvo eventos puntuales, a la práctica deportiva. Las pérdidas del 2012 ascienden a 39.013,39 euros, pero merece la pena pensar la cifra negativa que se ha ido acumulando a lo largo de los últimos catorce años de historia de la entidad: nada menos que 891.710 euros que la Xunta, en primer lugar, y el Concello, en segundo término, han tenido que ir equilibrando junto a la vieja Caixanova para evitar su naufragio económico. La Cámara nunca ha puesto un euro sobre la mesa. A nadie le debe extrañar, por tanto, que tampoco la Diputación de Pontevedra, que el día 17 integrará en el patronato a dos vocales, piense tan siquiera en algo parecido a una aportación dineraria. Ni ahora, ni en ejercicios venideros.
Que viva la devolución del IVA
Al alcalde y presidente de la fundación, el mismo Tomás Fole, le vino a ver un santo cuando la Agencia Tributaria se plegó a la sentencia del Tribunal Supremo que reintegra a las arcas de Fexdega 1.244.012 euros correspondientes a la devolución del IVA. Descontados los pufos todavía vivos, la entidad tendrá entre las manos 732.000 euros con los que reparar las deficiencias técnicas que arrastra el edificio e ir pensando en un verdadero plan de futuro. Sin necesidad de acudir al trote a hipotecar buena parte de la superficie del complejo ferial, como estuvo a punto de suceder con el tristemente célebre pádel. Esos 732.000 euros permitirían a Ravella seguir destinando las instalaciones al deporte base durante los siguientes 18 años sin mover un solo dedo.
Ideas, el PSOE y la fundación
Como quedarse parado sería absurdo, el patronato del día 17 se anuncia como el foro en el que las ideas deben comenzar a cobrar forma. Y se equivoca quien piense que la iniciativa está únicamente del lado de la coalición que en Ravella integran PP e Ivil. Los grupos de la oposición municipal, y en concreto el PSOE, muy activo en el seno de la castigada Fundación de Deportes, trabajan sus propias alternativas. Al tiempo.