06 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
Acertar. Ese es el reto ineludible que tiene ante sí Tomás Fole con el futuro de Fexdega. En un mandato marcado por las penurias financieras y sin casi nada que enseñar en el zurrón, los 700.000 euros inyectados en el recinto representan una ocasión única para el gobierno local. Las posibilidades de Fexdega son infinitas. Por su dimensión y su localización. Tiene potencial para revolucionar el ocio de las familias y el deporte de base; y ello sin renunciar a una actividad económica ahora mismo más testimonial que otra cosa. Fole tiene en sus manos el dinero y el poder para hacerlo. Es su turno. La hora de acertar.