«Míreme aos ollos, señor alcalde»

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Tres mujeres del comité de Cuca retaron al alcalde, que se levantó para hacerlo, a mirarles a los ojos e implicarse a fondo.
Tres mujeres del comité de Cuca retaron al alcalde, que se levantó para hacerlo, a mirarles a los ojos e implicarse a fondo. mónica irago< / span>

Fole reconoce que Garavilla «no fue sincera» y que la actuación policial pudo ser «excesiva» ante las trabajadoras, que le echan en cara su «falta de apoio»

27 jun 2013 . Actualizado a las 06:57 h.

Hay ocasiones en las que lo único que cabe es escuchar y la mejor respuesta es el silencio. Momentos en los que pesan los hechos, no las palabras, y la única salida es el propósito de enmienda si algo se ha hecho mal. Ayer, en el pleno, el alcalde trató de replicar a las trabajadoras de Cuca sin herir más sensibilidades. No lo consiguió y, a su manera, acabó admitiendo, por primera vez, que los representantes de Garavilla «no fueron sinceros» cuando hablaron con él. Incluso, que la intervención policial en la que cinco furgonetas de antidisturbios aislaron a cuatro mujeres, empleando inhibidores de telefonía e impidiendo a un vecino salir de su vivienda, pudo ser «excesiva». Pese a no compartir su opinión, muy crítica acerca del papel desempeñado por el gobierno local en esta crisis, el regidor popular llegó a «pedir disculpas» al comité de empresa, que llevó a cabo un rotundo ejercicio de dignidad ante la corporación.

Lo que se debatía era una moción de Esquerda Unida, que instaba al Concello a poner toda la carne en el asador para que se ejecute la sentencia que anula el expediente de regulación de Cuca y tira por tierra los argumentos del grupo vasco para desmantelar la factoría de Vilaxoán y trasladar a su gente a O Grove. Fue entonces cuando las mujeres tomaron la palabra. «Tivemos un episodio de preresión moi forte nas portas da fábrica e a vostede non se lle veu a cara; un alcalde, cun conflito laboral tan importante, debería estar ao frente e non dicir que coa empresa privada non se podía entrometer; eu quixera saber se vostede se vai poñer agora ao frente, porque a empresa siguena desmantelando, hai xente de fóra traballando alí e a nós trasladáronnos a 50 quilómetros, levantámonos ás tres e media da mañá e non temos medio de transporte», proclamó la secretaria del comité, María José Mariño, dirigiéndose a Fole.

Enseguida le sustituyó en el uso de la palabra María Josefa Santalla: «Mirándome aos ollos gustaríame que me dixese se quedou contento de que gañasemos a sentenza ¿De parte de quen está, do pobo de Vilagarcía? Confiamos na Xustiza e aínda hai xuíces que nos dan a razón e ven que todo foi unha mentira para botarnos, pero non tivo vostede unha soa palabra cando nós defendemos os postos de traballo, non só para nós, para os nosos fillos, para todos». La presidenta, María José Rey, reprochó al alcalde «que non fose capaz de parar na caseta nin de ir a unha soa manifestación», poniendo como contraejemplo al regidor de Caldas, el socialista José Manuel Rey, «que estivo sempre cos traballadores no conflito de Clesa».

No habrá recalificación

Ante la que se le vino encima, Fole no dudó en levantarse para escenificar ese cruce de miradas que se le pedía. En tono dolido, recordó haber acompañado al comité en distintas reuniones en Santiago. Como quiera que se le afeó el haberse reunido antes con Garavilla que con las trabajadoras, admitió la falta de veracidad con la que, a la vista de una sentencia que sí le satisface, actuó la empresa. En cuanto a la actuación policial, convino en su posible desproporción, aclarando que la Subdelegación del Gobierno no comunica tales decisiones a la alcaldía. A la moción no le puso un solo pero. Los terrenos, concluyó, no serán recalificados.