El taller de hostelería de A Lanzada cerró ayer una nueva edición. Y lo hizo por todo lo alto. A la despedida de los 36 alumnos que culminaron con éxito sus estudios acudieron seis alcaldes, la conselleira de Traballo, Beatriz Mato, y el presidente de la Diputación, Rafael Louzán. Todos destacaron las elevadas cifras de inserción que tiene este centro y animaron a sus ahora ex alumnos a incorporarse al mercado laboral. «Este é un obradoiro modelo en cifras de ocupación. Para ser competitivos hai que ter unha base de cualificación e o sector está a demandar calidade», argumentó Louzán. La mitad de los alumnos, explicaron los presentes, ya ha logrado un puestos de trabajo.
El presidente de la Diputación también desveló que el antiguo sanatorio de A Lanzada seguirá siendo sede de estos talleres de hostelería. Animó a la consellería a conceder a la comarca un nuevo taller de estas características en la convocatoria de septiembre y ofreció la instalación de la Diputación para acogerlo. Y es que todo parece indicar que la futura Pousada de O Salnés, que se ubicará en este edificio, será compatible con este centro formativo. Por su parte, la conselleira destacó el taller como «un exemplo de colaboración» entre los municipios arousanos y apostó por este tipo de formación «de calidade» para tratar de mejorar las cifras del paro. «O 60 % dos alumnos destes centros atopa un posto de traballo», concluyó Mato.
Una de las instituciones con las que más colabora este taller de empleo es con Cáritas. De hecho, el acto de ayer permitió también donar a esta entidad toda la ropa que han confeccionado los alumnos del módulo de camareras de piso, que incluye prácticas de costura. De recoger estos uniformes se encargó el responsable de Cáritas, Francisco Fernández. Este aprovechó la ocasión para dar las gracias a los alumnos y profesores de este centro. Recordó que los estudiantes fueron los encargados de elaborar la comida de Navidad del comedor social, «tres platos y postres exquisitos». Y que también les envían de vez en cuando unas buenas raciones de callos. «Y ahora, aún por envima, nos visten. Muchas gracias de verdad», concluyó el responsable de Cáritas.
Para poner el punto y final a este centro, alumnos y profesores ofrecieron un pincho a todos los asistentes. En él, los nuevos cocineros demostraron todo lo aprendido durante los últimos seis meses en forma de deliciosos aperitivos de los que los asistentes dieron buena cuenta.