CIG-Ensino cree que se van a desmantelar las escuelas rurales en O Salnés
CIG-Ensino asegura que no solo van a ser las tres escuelas unitarias cuyo cierre ya se anunció en Vilagarcía y en Catoira, sino que habrá otras dos en la comarca que ya no tendrán alumnos el próximo curso: la de Xil, en Meaño, y la de Cobas de Lobos, en Vilariño. Aunque ninguno de los cierres será oficial hasta que no salga publicado en el Diario Oficial de Galicia, al parecer a los maestros ya se les comunicó la decisión.
Duarte Correa, en nombre del sindicato, recordó ayer que en el caso de Catoira no se espera que haya una matrícula superior a los tres alumnos, por lo que el cierre cumpliría el acuerdo al que Educación llegó con los sindicatos. Pero eso no ocurre en las de Vilagarcía, porque tanto en Bamio como en Solobeira se esperaba que hubiese al menos seis niños, el mínimo acordado para mantenerla abierta. Y esto tampoco se cumple en Xil, donde la previsión es de seis matrículas, ni en Cobas de Lobos, que esperaba incluso siete. Por eso CIG-Ensino se teme que estas medidas no tengan otro objetivo más que el de desmantelar las escuelas rurales de la comarca. Porque en O Salnés hay en la actualidad trece, y el próximo curso y serán cinco menos. «E moito nos tememos que vaian facer o mesmo cos Centros Rurais Agrupados, que son unha vangarda e un exemplo a seguir», subraya Correa.
Discriminación
Para CIG-Ensino, es una muy mala noticia, y no solo porque suponga un recorte más en los servicios educativos, sino porque supone una discriminación para las familias que viven en zonas rurales. «Estamos falando de nenos de 3 e 4 anos que se van ter que desprazar en autobús ou en coche privado, perdendo a súa integración co contorno e a conciliación familiar».
El sindicato lamenta también el trato recibido hasta el momento por los padres afectados, a los que hasta la fecha no se les quiso recibir. Según Correa, cuando ellos se presentaron en la Delegación de Educación para presentar las firmas contra los cierres en Vilagarcía, «o delegado, César Augusto Pérez, díxolles que non era responsabilidade súa e que falaran coa inspectora, cando iso non é certo, porque é unha decisión política e na consellería van pechar as que lle diga o delegado». Denuncia, además, que hayan sido los padres de Vilagarcía los que tuvieron que ir casa por casa pidiendo los libros de familia para corroborar la demanda de matrícula en los próximos años. «¡Como se non o soubera o Concello!».
El sindicato estará con los padres afectados en la concentración que se va a celebrar el día 20 en Vilagarcía.