Las iniciativas que arrancan en la comarca suelen partir de las ANPA
12 jun 2013 . Actualizado a las 06:58 h.Si gracias a la lluvia comprarse ropa de verano da pereza, más debe de dar aún ponerse a pensar en el curso que viene cuando las evaluaciones están en marcha. Pero, teniendo en cuenta la que está cayendo -económicamente hablando- a padres y alumnos no les queda más remedio que planificar para poder hacer frente a los gastos que llegarán con septiembre. Para aligerar la cesta de la compra escolar, en muchos centros de la comarca han decidido explorar una figura que ya funciona en algunos de ellos: los bancos de libros.
Colegios como el Progreso (Catoira) o institutos como el Monte da Vila (O Grove), figuran entre los pioneros. En ambos casos, la experiencia acumulada ha sido positiva y ha reforzado las expectativas puestas en este banco bueno de cara al curso que se avecina. «El año pasado, a pesar de que empezamos un poco a correr, redistribuimos bastantes libros, y se beneficiaron tranquilamente unas cien personas», explica Laura Fernández, la presidenta del Anpa del Monte da Vila.
Visto el éxito, el modelo se ha extendido al resto de ANPA de la localidad. Pero también ha llegado la moda del banco bueno a otros municipios. En Vilagarcía, los padres de alumnos del Arealonga ya se han puesto manos a la obra para sacar adelante una iniciativa que permitirá a quienes participen en ella ahorrarse unos euros. Y en institutos como el Cabanillas (Cambados) o el Bouza Brey (Vilagarcía) también están trabajando en ese proyecto. En el IES de Carril y en el de Sobradelo no se ha movido ficha, de momento: en ambos centros no hay Anpa, y eso dificulta poner a rodar esta iniciativa de reutilización de libros de texto. En el Miguel Ángel Rodríguez «hai algúns departamentos que prestan libros», pero nada comparable a un banco de textos general.
En el instituto más populoso de Vilagarcía, el Castro Alobre, sí funciona una asociación de padres. Esta ya intentó, el año pasado, poner en marcha el sistema de préstamo, pero no lo lograron. Este año el banco arrancará poco a poco, pero lo hará tímidamente. A espera de conocer con exactitud el número de personas, este ha sido menor de lo esperado. «Pero empezaremos con lo que hay, ya que si no lo hacemos ahora, ya no lo hacemos más», explica Andrea Fernández.
En cualquier caso, las ANPA no son las únicas sobre las que descansa la posibilidad de poner en marcha un banco de libros. En Catoira, por ejemplo, esa responsabilidad la han asumido los propios profesores del colegio, y en Valga y Pontecesures son los concellos los que se han puesto manos a la obra.
En O Grove, el modelo del Monte da Vila se ha extendido a otros centros formativos
En algunos lugares, son los concellos los que se encargan de estos proyectos