A tenor del número de representantes públicos que ayer participaron en la reunión al respecto, la instalación de un semáforo en el casco urbano de Carril cuenta con prioridad indudable tanto en la agenda del Concello de Vilagarcía como en la de la delegación de la Xunta en el norte de provincia. Ayer, el alcalde, tres concejales, la jefa de la Policía Local y, por parte autonómica, Cores Tourís y técnicos de su departamento debatieron con el presidente de la asociación de vecinos, Miguel Ángel Rodríguez sobre un proyecto que, asegura la Administración, aún no está cerrado.
El hecho de que la ubicación de las señalizaciones no sea definitiva resulta importante, por cuanto el colectivo vecinal, del que parte la iniciativa, discrepa del criterio que el viernes parecía emanar de Xunta y Concello. Esto es, su implantación en el cruce del instituto o a la altura del número 193 de la avenida Rosalía de Castro. La asociación, en cambio, apuesta por el entorno de las calles Xalda, Lucena y Nicolás Viqueira, y, de forma prioritaria, la recta de A Rosa. En este último caso no parecen surgir diferencias, puesto que en opinión del regidor, Tomás Fole, se trata de un punto que precisa urgente regulación.
30.000 euros de inversión
Cores Tourís calculó que la intervención precisará de una inversión de 30.000 euros, que podría verse aminorada si, como plantean los vecinos, es posible trasladar alguno de los semáforos que en Vilagarcía se han visto privados de funcionalidad. Los de Pablo Picasso, por ejemplo, siempre que técnicamente sea posible. El colectivo pide, en todo caso, que el criterio de seguridad prime sobre los puramente económicos.
En cuanto a la solución que garantice un paso sin riesgo hacia el cementerio de Carril, Fole asume que se trata de una cuestión mucho más compleja.