14 abr 2013 . Actualizado a las 06:58 h.
Las imágenes que hoy se conservan de la Vilagarcía del Centenario pasaron de generación en generación desde que fotógrafos locales como Manuel Reguera, los hermanos Gómez, Martínez, Serrano o Soto dispararon el objetivo hace ahora más o menos un siglo. Pero además de los precursores que vieron un negocio, un arte o ambas cosas en la fotografía, también hubo casas comerciales que pusieron las postales en circulación. Se vendían, sobre todo, a los marineros ingleses en el quiosco que Pedro Abad tenía en Arcebispo Lago, pero también en el bazar El precio fijo de Severino Quintela o en el Bazar X de Dalmacio García. El Café Universal y las papelerías Carrete y Buceta completaban la oferta.