Misioneros protestantes y otras sorpresas

AROUSA

La larga batalla por la libertad de conciencia en Galicia encontró en Vilagarcía y Carril uno de sus principales escenarios a finales del XIX. La colonia británica no se destacó nunca por su celo en la difusión de la fe protestante entre los vecinos con los que convivían a diario, pero Arousa tuvo su atractivo para dos misioneros ingleses que sí fijaron su atención en la comarca.

Invitados por el director de una escuela no católica, Martin Walpole, los misioneros Tomás Blamire y Jaime Wigstone, establecidos en Pontevedra, visitaron Vilagarcía en 1878. La fundación de una iglesia evangélica arousana no fue fácil, por la oposición que suscitó entre los elementos más fanáticos. Por ejemplo, hubo una causa célebre contra Manuel García que pasó meses en la cárcel por derribar un cruceiro que tenía en su casa. Sin embargo, las predicaciones protestantes tuvieron éxito suficiente para reunir una pequeña congregación que sobrevivió durante décadas y a la que solo puso fin la emigración de los años cuarenta del siglo XX.

Los ingleses locales apenas pisaron las puertas de la capilla evangélica, quizás porque no estaba adscrita a la iglesia oficial de su país, la anglicana. También el predominio de los españoles desde el principio en la congregación le pudo restar atractivo a los gentlemen. El núcleo principal de los protestantes arousanos fue Carril, de donde salió uno de sus miembros más destacados. Se trataba de un huérfano, Emilio Silva, que, según narra la historia de los evangélicos gallegos, lo perdió todo por no renegar de su fe. Una de las pocas inglesas de la iglesia protestante local, de apellido Bryant, lo adoptó y se lo llevó a Caracas, donde su marido trabajaba en el ferrocarril. Silva hizo historia. Fue el fundador de la primera iglesia protestante de habla hispana en Venezuela.