Con los postes a cuestas

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

La seguridad vial se ve a veces comprometida por este tipo de obstáculos

23 ene 2013 . Actualizado a las 06:58 h.

La ampliación de una calle suele ser una buena noticia, salvo para el vecino que hubiera preferido que no le tocaran el muro de toda la vida y que perdió un par de metros de su finca. Pero ese par de metros son fundamentales para mejorar la seguridad del tráfico y de los peatones. Además, ensanchar una carretera, con suerte, va acompañada de obras de urbanización, esto es, instalación o renovación de servicios básicos -agua, saneamiento, gas- y hasta construcción de aceras. Pero, a veces, se queda algo por el camino: los postes del tendido eléctrico y de telefonía.

La Administración concluye la obra pero los postes primitivos que invaden la calzada o la acera no hay quien los retire, y así pueden pasar años. Ejemplos hay en casi todos los municipios, pero el más palmario es el de la calle de A Cerca, en Vilanova. Allí invirtió la Diputación de Pontevedra 700.000 euros para urbanizar esta travesía que comunica con el casco urbano y, meses después, los postes del tendido eléctrico siguen donde no debían estar. Y seguirán. Según explicó el alcalde, Gonzalo Durán, Fenosa le pide cien mil euros para sacarlos y en el Concello no disponen, ni por asomo, de esta cantidad -esa es la cifra que reserva el presupuesto de este año para el total de las inversiones en el municipio-. Así que la única opción que maneja Durán es que caiga alguna subvención.

Sin entrar en ningún caso en particular, desde Fenosa explican que hay muchas casuísticas y que, atendiendo a ellas, se actúa de una u otra forma a la hora de pasar o no al cobro los gastos que implica la retirada de los postes. Y apuntan a una mala práctica de la Administración: no avisar a Fenosa de que se va a ampliar una calle antes de empezar los obras, lo cual dificulta el procedimiento a la hora de retranquear los tendidos eléctricos.

tendidos en la carretera concellos y compañías no logran erradicar el problema