La primera Navidad de las Sabelukas

María Santalla VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

Ha puesto a toda la familia a confeccionar muñecas y tiene ya su primera exposición

06 ene 2013 . Actualizado a las 06:52 h.

creadoras de muñecas artesanales teresa cores e isabel cores

Su hija se llama Sabela, y qué mejor homenaje para ella que darle su nombre a las muñecas que confecciona su madre. Así surgieron las Sabelukas, que se estrenaron este año como regalo de Reyes en Vilagarcía con un notable éxito que cualquier especialista en márketing auguraría multiplicado en cuanto estas curiosas muñecas comiencen a darse a conocer. Su autora es la carrilexa Teresa Cores, que cuenta para esta labor con el apoyo de su hermana Isabel, de su cuñado y de los niños de la casa.

Todo comenzó hace algunos meses como un entretenimiento para los pequeños. Teresa había visto las muñecas en una revista y pensó en hacer sus propias creaciones. Así empezó todo, como un pasatiempo para toda la familia. Y así sigue siendo, pero cada vez con mayor repercusión.

«Yo me busqué mis propias ideas. No tengo patrón, y cada una de las muñecas que se hacen son distintas, no hay ninguna igual ni del mismo tamaño, porque todo es recortado y hecho a mano en el mismo momento», explica Teresa.

Su imaginación tiene mucho que ver en estos diseños, pero también la realidad. Porque muchas de sus creaciones con goma eva son retratos de amigos y personas conocidas. «Intento buscar un parecido con la gente. Por ejemplo, aquel -dice señalando una de sus obras- es el marido de Lola -la responsable de la tienda Caramuxo, donde Teresa expone sus muñecas-. Lleva visera, como el original. «La del pelo lila es la concejala Susana Camiño. La embarazada es una amiga. Quería hacerle un regalo y me pareció simpático hacer una muñeca embarazada».

La clave para que una imagen se parezca a su modelo es que «siempre tiene que llevar algo que se identifique con él». Susana Camiño, por ejemplo, lleva el pelo lila como en la vida real, y un paraguas, «porque le gustan mucho los paraguas». Y esto en todos los casos, «según la persona, buscas alguna característica que lo identifique».

La cara, en cambio, «no se va a parecer nunca», porque es un muñeco y porque en una cara tan redonda es muy difícil marcar los rasgos. «Lo único que puedo hacer es ponerle los ojos azules si los tiene azules, o negros si los tiene negros. Pero por una cosa u otra siempre los identificas».

¿Y cómo reaccionan los retratados? La primera impresión es de sorpresa. Después, suele gustarles el resultado. «Susana, por ejemplo, no se quiso llevar su muñeca porque quiere que esté ahí en la exposición para que la vean».

La exposición, por cierto, está en la tienda de Caramuxo en la alameda de Vilagarcía. Allí, gracias al empeño de su propietaria, Lola, pueden verse, y comprarse, las creaciones de Teresa, quien insiste en destacar el apoyo de la responsable del establecimiento.

Aunque no hace mucho tiempo que comenzó esta aventura con la goma eva, de las manos de Teresa y su familia han salido ya una treintena de muñecos. Y ha llegado también algún encargo. Sorprendentemente, muchos profesionales de la medicina. «Ya hice varios médicos y varias enfermeras. Están triunfando, porque a la gente le parece un regalo muy original», explica esta mujer cuyo trabajo ha dado ya pie a alguna que otra anécdota: «Igual quieres tener un detalle con un médico y vas con la típica pluma o el típico reloj, pero esto es diferente. Hubo una doctora a la que le regalaron una y dejó a la paciente en la silla y marchó a enseñarles la muñeca a sus compañeros diciendo ?Soy yo, soy yo?. Es un detalle diferente y quien lo recibe no se siente violento».

Por el momento, y a pesar de que las piezas prometen, Teresa no se ha marcado grandes retos: «Me parece un buen entretenimiento. Es un material fácil de trabajar, incluso para los niños, y en casa están encantados. Es un trabajo en equipo, los niños lo pasan bien y nosotros también. Si va bien podría seguir, pero por el momento ya me llevo una buena experiencia».