El edificio administrativo de O Grove gana adeptos tras 5 meses de actividad
AROUSA
Los trabajadores del nuevo consistorio aseguran que se ha ganado en funcionalidad con el traslado de los servicios
27 dic 2012 . Actualizado a las 06:57 h.Dentro del nuevo edificio administrativo de O Grove cuesta encontrar voces díscolas. Tanto los trabajadores que desempeñan su labor en él como los ciudadanos a los que presta servicio aseguran que se ha ganado en funcionalidad con el traslado, a pesar de toda la polémica suscitada con la apertura del espacio municipal estrenado a finales de julio.
«La única preocupación que yo tenía cuando nos vinimos al nuevo edificio era cómo iba a afectar a la comunicación con los otros órganos políticos del Ayuntamiento, pero tras cinco meses de actividad se ha visto disipada», afirma Mari Luz Fernández González, técnica de administración general con una antigüedad de casi treinta años en el Concello.
Si bien es cierto que a raíz de la división de los servicios es necesario que una persona recopile y traslade diariamente los documentos en papel de uno a otro edificio, los funcionarios consideran que existe una comunicación igual de eficaz. Las nuevas tecnologías facilitan la tarea y permiten también enviar y recibir escritos de carácter urgente.
En general los propios trabajadores del nuevo consistorio dicen haber ganado en practicidad, al ser un edificio más moderno, luminoso y cómodo. Otro aspecto que valoran es el silencio, ya que en el viejo inmueble de O Corgo el bullicio era un compañero más con el que tenían que convivir para desarrollar sus labores.
Voces críticas
La otra cara de la moneda la representa el órgano político del municipio, que continúa en la casa consistorial originaria. El alcalde de O Grove, Miguel Ángel Pérez, y uno de los mayores detractores de la separación de los servicios reconoce pese a todo que es un inmueble funcional.
«Es un edificio nuevo, creado expresamente para esta función y nos hemos adaptado bien, aunque lo ideal sería estar todos en el mismo sitio ya que lo razonable es aunar, no dividir servicios», expone el regidor, que desde el inicio mostró reticencias con el proyecto ideado por su predecesor en el gobierno local, el socialista José Antonio Cacabelos.
La tercera parte implicada es el público. La ciudadanía destaca muy positivamente la accesibilidad de la nueva sede administrativa. Una de las principales carencias de la vieja casa consistorial era que no estuviera dotada de un ascensor, un inconveniente que suscitó más de una reclamación.
El único problema que le achacan es que las llamadas -que ahora se reciben en la centralita de Cándido Acuña- todavía no pueden ser desviadas desde allí a los despachos de O Corgo. Un mal menor dentro del conflicto.
«Mejoramos en comodidad, silencio y accesibilidad para el público con el nuevo inmueble»
Mari Luz Fernández
«Nos hemos adaptado bien, aunque lo ideal sería estar todos en el mismo edificio»
Miguel Ángel Pérez