A la una, a las dos y a las tres, 300 poxas para San Miguel

vilagarcía / la voz

AROUSA

MARTINA MISER

En Valga alimentan la devoción con lacones. En San Lázaro, las subastas a mayor gloria del santo patrón se nutren de pezuñas. Si de O Salnés se trata, una de las más populares se celebra cada mes de diciembre en A Torre (Vilagarcía). El mecanismo es el de siempre, cambia el contenido. Los organizadores, en este caso la comisión de fiestas de San Miguel, reúnen una serie de productos que salen a subasta. En su origen los lotes se confeccionaban con excedentes del trabajo con la tierra y el ganado. Ahora, bien entrado en materia el siglo XXI, poxas casi urbanas como las de A Torre se parecen más a un peculiar bazar, en el que los chorizos y el licor café conviven con los teléfonos móviles, que a cualquier otra cosa. La recaudación engrosará la calidad de los festejos, que como todo el mundo sabe no son en este lugar ninguna tontería.

Hablar de dinero resulta poco elegante, pero sí se puede afirmar que la crisis no parece haber hecho mella en el ánimo de los vecinos a los que ampara San Miguel. El poxador, Tino Sabarís, un verdadero artista en lo suyo, colocó casi 300 lotes. El más caro, una de esas cafeteras monodosis que acostumbran a costarle más de un vacile femenino a George Clooney. Se la llevaron por 86 euros. Jamones hermosos como guitarras, sábanas de felpa, balones. Y un cepillo «para o que teña dentes», proclamó Tino. A los compradores se les fía largo, hasta septiembre. Como remate, un chocolate.

crónica LAs poxas de a torre