La crisis condena al sector del marisqueo a una reconversión

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

El actual modelo no permite afrontar las embestidas de los competidores

07 dic 2012 . Actualizado a las 06:54 h.

Cuando el sector de la construcción quebró y arrastró en su caída a los negocios de tierra, fueron muchos los arousanos que decidieron buscarse su futuro en el mar. «O marisqueo asumíu a moita xente do paro», explica el patrón mayor de Cambados, Benito González. Eso fue así hasta hace bien poco. Pero las cosas han cambiado. En este año negro para el sector del marisqueo las capturas han caído en picado. Y también los precios. La situación es tan crítica que hasta la Xunta está evaluando la posibilidad de que, de seguir así las cosas, los mariscadores puedan acogerse al paro temporalmente, lo que viene a significar hasta que pase el temporal.

«Todos los que vivimos del mar sabemos que hay años mejores y otros peores», decía ayer el patrón mayor de Carril, Fernando Franco. Evangelina Lago, responsable del pósito de Vilanova, acumula años de trabajo más que suficientes para saber que eso es así. «Pero unha situación tan mala como a que vivimos agora non a recordo», señala. En Vilanova, hay mujeres que piensan en dejar la seca porque no ganan «nin para o seguro».

A medio y largo plazo

Los productores achacan la situación a los depuradores. Los depuradores, a la competencia de Italia y, sobre todo, a la magnífica campaña de almeja babosa que ha tenido Portugal y que ha inundado mercados tradicionalmente suyos. Entre los productores hay quien confía en que los bancos marisqueros lusos dejen de ser tan fecundos, y que con eso vuelva la normalidad. Pero la mayoría han visto que, tras la crisis que asola las lonjas, hay un problema estructural que hay que afrontar. Con medidas cortoplacistas para aliviar la situación de quienes viven del marisqueo, sí. Pero también estableciendo nuevos mecanismos que logren la supervivencia del sector. Y es que si algo ha quedado claro es que los mariscadores ya no disponen de herramientas para actuar sobre los precios. Y que ni una menor oferta en las lonjas hará ya que las cotizaciones suban.

Ahora, con capturas mínimas, los mariscadores que faenan en Os Lombos están teniendo unos ingresos medios de entre 30 y 40 euros por día, según el cambadés Carlos Martínez. Esas cifras explicarían el porqué de que muchos rañeiros hayan decidido probar suerte en los bancos ricos en almeja roja -que aguanta mejor el tirón de precios- o echar mano de las otras artes que tienen autorizadas. «En sectores como o do trasmallos ou os miños nótase», señala el patrón mayor de O Grove, Francisco Iglesias. Él fue uno de los asistentes a la reunión del miércoles en la que se tenían que empezar a tomar medidas para corregir la deriva que está tomando el sector. A corto plazo, y pensando en amortiguar el golpe en Navidad, se acordó intentar llegar a un acuerdo de precios en función de una tabla de tamaños y especies. Sería una medida excepcional para un momento excepcional.

¿Y después? «Imos ter que cambiar o sistema», reflexiona Benito González. Producción y comercialización, que tradicionalmente se han visto y se han tratado como enemigos, van a tener que trabajar de forma coordinada si se quiere que el sector del marisqueo siga vivo. «Agora dinnos [los depuradores] que hai que producir máis». «Sempre se falou que tiñamos que apostar pola calidade, e agora resulta que non, que o que temos é que producir máis», señalaba hace unos días Evangelina Lago. Se reconoce confusa ante los acontecimientos. Y como ella, el resto del sector.

Durante años, la apuesta fue por la calidad. Ahora el énfasis se pone en la cantidad