O Grove reinventa las centoladas

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

La villa celebra, hasta el día 9, unas jornadas de exaltación del centollo

26 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La palabra no aparece en ningún diccionario, ni de gallego ni de castellano, pero todo el mundo sabe lo que es una centolada. Puestos a echar una mano a la Real Academia, podríamos decir que es un festín pantagruélico construido a base de cazos y patas de centollo y sazonado con la indispensable cháchara de los amigos. En O Grove son expertos en centoladas, y no es de extrañar: tienen los marineros que capturan al marisco rey y tienen los cocineros que saben cocerlo. Unos y otros son estos días protagonistas en la vida gastronómica local -con permiso de Javi Olleros, de su Culler de Pau y de su flamante estrella Michelín- gracias a unas jornadas de exaltación que se celebran desde hace diez años.

Nació esta fiesta, hermana pequeña de la del Marisco, para recompensar al centollo de su exilio forzoso de la gran cita de octubre. Por cosas de las vedas, en la gran mariscada no se ve más centollo que el que sirve de símbolo del evento. Para compensar al marisco rey, una serie de establecimientos -este año son 16 restaurantes- le dedican un trato especial en el frío paso de noviembre a diciembre. En las cocinas no solo se cuece el marisco para servirlo «al natural», que sigue siendo la manera que más gusta a los clientes, si no que año a año se demuestra que el centollo no tiene límites: está delicioso en empanadas, entre milhojas de patata, con tomate, con queso o incluso formando parte de un bombón de chocolate salado.

Y es que las centoladas se han ido adaptando a los tiempos y a las nuevas formas de comer. «En una taberna funcionan mucho mejor unos pinchos con centollo que un centollo entero», explica José Benavides, que ya tiene listo el catálogo de platos que servirá a partir del 1 de diciembre, cuando la tasca Herlogón reabra tras las vacaciones.

En otros locales, como A Solaina, los comensales siguen pidiendo el centollo en su versión más pura: cocido y punto. Muchos han sido servidos así este año, pero por el comedor también desfilaron los platos elaborados que le han valido al equipo de A Solaina varios reconocimientos en el concurso de platos que se organiza cada año.

En cualquier caso, la fiesta está en estos primeros días a medio gas: ni todos los restaurantes participantes están abiertos, ni el movimiento de comensales es tan intenso como a los restauradores les gustaría. Y eso que el centollo, este año, es de una calidad excelente.