Medio centenar de mariscadores de toda la ría se concentraron ayer por la tarde a las puertas de la delegación de Mar en Carril. Dentro de ese edificio se habían dado cita los patrones mayores arousanos con el objetivo de analizar la crítica situación en la que se encuentra el sector marisquero. Fuera, los rañeiros aguardaban, con el gesto torvo y el enfado a flor de piel. Estaban allí como representación de todo un colectivo que ha visto cómo este año sus ingresos han caído en picado. Tan en picado que, libre de gastos, «apenas quedan vinte euros para pagar as hipotecas e facer a compra».
Dentro, los patrones mayores consensuaban y firmaban un escrito que hoy mismo dirigirán a la conselleira do Mar, Rosa Quintana, pidiéndole una reunión y haciendo una breve descripción de la situación en la que se encuentran los mariscadores. Se esbozan, también, algunas medidas que se podrían evaluar para intentar suavizar la dura crisis que atraviesa el sector: desde rebajar cuotas de la Seguridad Social hasta plantear algún tipo de paro subvencionado.
«A solución tena que dar a consellería», señalaba ayer Benito Iglesias, quien reconoce que la situación está a punto de estallar. La gente habla desde paralizar la actividad en toda la ría, hasta de organizar concentraciones ante las depuradoras de marisco que introducen en el mercado producto foráneo. Y es que esa es la causa, dicen desde el sector, de que el precio de la almeja esté vendiéndose en las lonjas a mínimos históricos. Esas bajas cotizaciones, sumadas a la escasez de producto y a los bajos topes, están estrangulando a muchas familias.