Numeroso público salió a la carretera para ver en directo la etapa Cambados-Pontevedra
30 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Nunca tan ciclista fue O Salnés. El paso de La Vuelta a España por la comarca ha contagiado incluso a aquellos que no son aficionados al deporte de la bici. Y es que esta carrera es mucho más que deporte. Arrastra tras de sí una parafernalia rodante, mediática y de fuerzas y cuerpos de seguridad que la convierte en todo un espectáculo que en Cambados se vivió ayer en todo su esplendor al ser punto de salida de la contrarreloj hasta Pontevedra. Desde las 13.09 horas y durante casi cuatro horas se produjo un goteo de ciclistas que obligó a mantener el operativo hasta casi las cinco de la tarde.
Fefiñáns fue el centro neurálgico. Al mediodía, cuando aún faltaba una hora para que arrancase la etapa, transitar por las calles Real y Príncipe ya era complicado. El público buscaba posiciones tras las vallas y zarandeaba ya los palotes de plástico que reparte la organización para dar ambiente a los inicios y finales de etapa.
La Vuelta hizo que Cambados recuperara el clima festivo que luce a principios de agosto. «Non é como no Albariño, pero hai moita xente», reflexionaba Antonio, uno de los muchos cambadeses que no quiso perderse esta cita histórica. Los bares y tiendas situados al pie de la crono se mantuvieron abiertos para aprovechar el tirón de público, aunque en otras calles hubo comercios que echaron antes el cierre o abrieron más tarde. Y es que la atención estaba ayer en la carretera. Quien más quien menos aparcó las compras y las gestiones para poder asistir a una prueba deportiva de élite como es esta. Hasta la oficina de turismo situada en la Praza do Concello, atestada de gente siempre en estas fechas, estuvo ayer más aliviada. Los turistas también querían ver La Vuelta y dejaron los monumentos para otra ocasión.
El problema lo tuvieron quienes pretendían entrar en el centro de la villa. Desde el mediodía estuvo blindado al tráfico y agentes y voluntarios se encargaron de disuadir a todo aquel que pretendiera rebasar los límites impuestos por la organización. La dos principales entradas de Cambados, las avenidas de Vilagarcía y Vilariño, estuvieron cortadas hasta las cinco de la tarde, lo cual obligó a desviar a los conductores por la calle de O Castro. En consecuencia, la carretera que pasa por A Pastora registró alguna retención pero, según la Policía Local, fue rápidamente solventada. De hecho, desde la policía se congratulaban ayer de que la jornada terminara sin ningún tipo de incidencia y que ni siquiera fue necesario utilizar la grúa para retirar coches que molestaran.
Tampoco hubo incidencias en Ribadumia, otro de los núcleos que ayer atravesó la contrarreloj, donde el público también llenó aceras y arcenes. Y donde solo había cunetas, léase la subida a Armenteira, tampoco faltaron los aplausos. El calor de los aficionados subió de grados a medida que la etapa se acercaba a línea de meta en Pontevedra, punto que concentró a una multitud y acaparó la atención de las cámaras.
Lo que no dejó ver ayer la retransmisión en directo de TVE fueron la botella y la bici gigantes que colocó el Concello cambadés como reclamo publicitario. Sí funcionó el logotipo de As Goritas de modo que toda España pudo ver el «Cambados con La Vuelta».