El Albariño defiende sus marcas

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA FERREIROS

En A Calzada se despacharon 85.000 botellas, cifra similar a la de 2011

07 ago 2012 . Actualizado a las 06:50 h.

A pesar de los esfuerzos de los servicios de limpieza, que durante toda la fiesta han lavado las piedras de las calles con agua aromatizada al limón, Cambados se despertó ayer envuelta en la inevitable resaca del Albariño. Los días de la gran celebración veraniega habían pasado y tocaba recuperar la normalidad. En el Concello, lo suyo era hacer números, echar cuentas y empezar a sacar conclusiones sobre lo que ha sido la sesenta edición de la fiesta. Y el 2012 pasará a la historia como el año en el que el Albariño resistió a la crisis: se han vendido 85.000 botellas en las casetas y hasta Cambados han llegado unos 200.000 visitantes. Es decir, las cifras son muy similares a las del año pasado y están notablemente por encima de las de 2010.

El clima, más gris de lo habitual en el agosto de las Rías Baixas, jugó a favor de la fiesta. A Calzada se convirtió en la mejor alternativa a la playa, y con ella otros puntos del callejero -como la Praza das Rodas- hacia los que la fiesta lleva años intentando expandirse. Y parece que esta vez lo ha logrado. Así que la multitud se hizo llevadera. Y también el tráfico de entrada y salida de la villa. «Os numerosos aparcamentos que se puxeron a disposición dos visitantes, con capacidade para uns tres mil vehículos, contribuiron a alixeirar a densidade do tráfico», explicaban ayer desde el Gobierno local. Esas bolsas de estacionamiento y el trabajo de las 140 personas que integraban el Plan de Seguridade permitieron sortear los días de fiesta sin más quebraderos de cabeza que las inevitables retenciones en horas punta.

Y es que, pese a los litros de vino que corrieron durante estos días por las calles de Cambados, la lista negra de la fiesta se agota con «dúas colisións menores con pequenos danos», algunos jóvenes «asistidos por curtes con vidros rotos». No se detectaron «nin comas etílicos, nin pelexas, nin outras incidencias de especial gravidade», dice el comunicado del Concello.

Ante semejante cuenta de resultados, no es de extrañar que el alcalde de Cambados, Luis Aragunde (PP), se mostrase ayer satisfecho. Y también agradecido. «O alcalde quere dar as grazas a todos os veciños de Cambados pola súa actitude positiva, colaboradora, hospitalaria e festiva, porque son a alma da festa e un orgullo para o Concello», dice el balance oficial.

Pero la satisfacción por cómo se ha desarrollado la fiesta no es exclusiva del Concello. También en Rías Baixas están más que contentos con cómo ha transcurrido este evento. Por un lado, han logrado consolidar una apuesta novedosa dentro del programa: el túnel del vino. Y por otro, las catas celebradas para elegir el mejor Rías Baixas Albariño han permitido a los expertos constatar «el buen nivel de los vinos presentados a concurso», entre los que destacó el ganador: Gundián, de Adega Valdés. La medalla de plata fue para Aravo, de Beira Aral, y la de bronce se quedó en Cambados, en Lagar de Costa, de Dolores Fontán Limeres.