Dos multitudinarias manifestaciones rechazan en Vilagarcía la política laboral del Gobierno
30 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Como es habitual en este tipo de movilizaciones, la concreción de una cifra de participantes en las dos manifestaciones que ayer recorrieron Vilagarcía resulta tarea harto complicada. En función de las fuentes que se consulten, entre 5.000 y 10.000 arousanos se habrían echado a la calle para manifestar su rechazo a la política laboral del Gobierno. A falta de datos oficiales -aunque hubo agentes encargados de realizar sus propios cálculos, la policía evitó comprometerse en un número determinado- la realidad pudo situarse en un punto intermedio, alrededor de 7.000 u 8.000 manifestantes que convierten al 29-M en una de las protestas más multitudinarias que la comarca de O Salnés haya acogido en los últimos tiempos.
Divididos en dos frentes, la convocatoria conjunta de la UGT y Comisiones Obreras y la de la CIG en solitario (en la que, no obstante, se vieron dos banderas de la CNT), los arousanos tomaron literalmente el centro de la ciudad para responder a la reforma laboral.
Las dos centrales de implantación estatal iniciaron y finalizaron su recorrido en el mismo punto: la plaza de Ravella. Para calibrar la respuesta obtenida por su llamamiento baste decir que, al internarse en Rey Daviña tras recorrer Juan Carlos I y la avenida de A Mariña, la cabeza de la multitud podía observar cómo los últimos de sus compañeros todavía rodeaban la rotonda de O Ramal.
Tampoco fue manca la movilización de la organización nacionalista, que duplicó sobradamente el nivel de participación cosechado en sus últimas convocatorias. «No nos atreveríamos a hablar de una cifra concreta, pero la sensación general es que las manifestaciones han cobrado en Vilagarcía una fuerza muy superior a la que tenían en los últimos años», reconocía por la tarde un miembro de las fuerzas de seguridad. En su caso, la CIG emprendió el camino en la Casa do Mar para finalizar en la plaza de Galicia.
Como vectores de un movimiento inverso, unos y otros pudieron observarse a distancia desde la esquina entre Rey Daviña y Ramón y Cajal. Mientras, manifestantes de uno y otro signo se preguntaban por qué sus fuerzas no se habían sumado.