El técnico del Céltiga cumplió el lunes 365 días invicto con su equipo en el Salvador Otero
22 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Domingo 20 de febrero del 2011. Manolo Núñez dirige su primer partido al frente del Céltiga en su segunda etapa en A Illa de Arousa. Dimitido José María Rial, y tras el fiasco del efímero Carducho, cesado a los 15 días tras descubrirse que no podía fichar por dos equipos en la Preferente en la misma temporada, la directiva presidida por Martiñán apostaba por caballo ganador para reflotar un equipo muy lejos de la imagen y la trayectoria de un aspirante declarado al ascenso. El calendario parecía sonreírle al estratega del último salto rojiblanco a la Tercera División, que se reestrenaba en casa ante la exigente afición del Salvador Otero frente al peor colista de la Preferente Sur en años. Un A Peroxa con un bagaje de 2 puntos en los 24 partidos precedentes. Pero el Céltiga no pasó del empate sin goles. Pobre comienzo para quien había abandonado A Illa en el 2008 por sus desencuentros con el presidente, agravado siete días después con un 4-0 en contra en el feudo del Porriño.
Ni el más acérrimo defensor de Manolo Núñez se atrevería entonces a imaginar que 365 días después de su reestreno, el lunes 20 de febrero del 2012, Manolo Núñez podría celebrar con su plantilla, directiva y afición un año completo sin conocer la derrota en campo insular -la serie para el Céltiga había arrancado tres partidos en casa antes, el 2 de enero-. Porque el 0-0 con el A Peroxa abrió para el nuevo técnico una racha de 19 fructíferas comparecencias ligueras materializadas en catorce victorias y cinco empates. Seis triunfos y dos igualadas en el último tramo de la temporada pasada, y ocho y tres en lo que va de la presente. Manolo Núñez es el The Special One. El Jose Mourinho de la Preferente.
La referencia comparativa con el entrenador del Real Madrid arranca una risotada al técnico nacido en Pereiro de Aguiar. Sobre todo, por lo extremadamente difícil que ve el poder igualar los nueve años de imbatibilidad en casa del más controvertido integrante del gremio de entrenadores de fútbol del planeta. Y además, «non me sinto identificado con el», comenta el técnico del Céltiga, que apuesta más por el fútbol de iniciativa ofensiva frente al contragolpe que abraza el preparador merengue.
Tras una prometedora carrera de central en la cantera del Pabellón y el primer equipo del Ourense, en el que llegó a ser capitán, la fractura del fémur de su pierna izquierda durante un entrenamiento truncó su progresión a principios de los 80. A comienzos de los 90 arrancó su larga trayectoria como técnico en el Moaña de Primera Regional -la temporada anterior completó en la misma categoría la segunda vuelta como jugador-entrenador del Ponte Ourense-. Y en este tiempo además de su actual serie con el Céltiga solo recuerda una parecida. Incluso mejor en su opinión. Los 16 partidos consecutivos de Liga que ganó con el Porriño en la Preferente. El último de la temporada 2008/09, y los 15 primeros de la siguiente.
¿Cuál es la clave del éxito de Núñez? «Que os xogadores sexan cómplices da miña proposta». Eso, y mucho trabajo. «Aquel plantel do Porriño e o deste Céltiga parécense moito polo grao de implicación dos xogadores co club». Los números cantan.
Antes de iniciar su segunda etapa en el banquillo arousano llevó al Porriño a 16 partidos sin perder