Ración de ingenio contra la crisis

r. estévez / n.d.amil VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

La parálisis económica hace que los ciudadanos busquen ingresos debajo de las piedras

18 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Dicen los gurús de la mercadotecnia que, a estas alturas, la gente sin empleo no debe decir nunca que está en paro, si no que está inmersa en un proceso de «búsqueda activa de empleo». Llamémosle como queramos: lo cierto es que cada día hay más gente que se queda sin trabajo, y quienes logran conservar su puesto deben hacer en ocasiones grandes sacrificios para aferrarse a nóminas cada vez más flacas. En semejante tesitura, y echando mano de la jerga de los políticos, toca «poner en valor» las habilidades más o menos ocultas que todos tenemos y movilizar todos los conocimientos adquiridos para conseguir algún dinero extra que haga menos dura la crisis.

Los tablones de anuncios de los supermercados, las farolas, o los pedazos de pared que la fuerza de la costumbre ha convertido en expositores de ideas y ofertas, dan una imagen bastante nítida de todo lo que ha discurrido la gente. Entre un sinfín de ofertas de personas dispuestas a hacer las tareas del hogar y cuidar niños y ancianos, asoman los anuncios de quienes han decidido buscar nichos de negocio nuevos. A ese grupo pertenecen los jóvenes que, tras preguntar si «no tiene usted tiempo para nada», se ofrecen a pasear «a sus queridas mascotas». O quienes invitan a colgar el delantal las noches especiales y dejar en sus manos los preparativos de la comida.

Venta de objetos

Pero la gente no solo quiere poner en valor su tiempo y sus habilidades. La crisis golpea fuerte, y perdidos entre los anuncios figuran, también, numerosos carteles en los que lo que se pone en venta son objetos. En Vilagarcía, hay quien publicita en varias farolas la venta de abrigos de piel y trajes. Y hay también quien intenta poner en el mercado unas viejas monedas: pesetas de plata fechadas entre 1870 y 1900. Sin olvidarnos del oro: los negocios de compra de objetos hechos con este metal precioso están viviendo una etapa tan dorada como el material con el que trabajan. No hay ciudad en la que establecimientos de este tipo no hayan copado algunos de los mejores bajos comerciales. Son una señal más de los tiempos.