A Compostela fue escenario ayer de más de tres horas de tensión
07 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las mariscadoras de Carril formaban ayer, a las siete y media de la mañana, un ejército preparado para hacerse al mar. Su avance hacia la arena de la playa de A Compostela, sin embargo, fue interrumpido por la entrada en escena de un grupo de mujeres con ropas de agua y aparejos sin estrenar. Eran las afectadas por una doble decisión de la Xunta: la de concederles primero un pérmex de marisqueo que les fue retirado después. Hoy, esas mujeres mantendrán una reunión con la conselleira de Mar, Rosa Quintana. Un encuentro al que acudirán acompañadas por el alcalde de Vilagarcía, Tomás Fole, que ha actuado como mediador en un conflicto que ayer tuvo por escenario la playa y la delegación de la Xunta en Carril.
07.30 horas
Llegada al arenal. Las integrantes de este grupo llegaron y se sentaron apartadas del resto, esperando a que alguien diese la orden de bajar a trabajar. Pero la agrupación se había quedado paralizada, como aguardando algo. Cuando la espera empieza a alargarse, los dos grupos llegan a entablar una conversación. «¡Que ben estades aí!», dijeron desde las filas de la agrupación. «¡Tan ben coma vós!», fue la réplica que recibieron, seguida de un ya impaciente «¿Non pensades ir traballar hoxe?». La presidenta de las mariscadoras, Eva Gil, explicaba por qué no se incorporaban a la marea. «Nosotros no nos vamos a enfrentar a nadie. Nosotros llamamos a la Xunta, ellos verán lo que tienen que hacer».
08.30 horas
Aparecen los Gardacostas. La llegada de dos agentes de Gardacostas se hizo esperar. Su aparición, a las ocho y media, agitó ligeramente a las mariscadoras de la agrupación. Estas observaron cómo le eran requeridos los pérmex a las mujeres a las que ese documento les había sido anulado. Pero como todas ellas llevaban encima el carné, la acción de Gardacostas no sirvió de gran cosa. Era necesario comprobar si figuraban o no en la lista de mariscadoras autorizadas.
08.45 horas
Tensión. La llegada de los agentes desata una tempestad: las mujeres de los dos grupos se han mezclado y comienzan los cara a cara. «Estamos dadas de alta en la Seguridad Social y tenemos el carné. ¿Cómo no vamos a ir a trabajar?», planteaban las unas. «Non estades legais, tendes os pérmex anulados», les replicaban las otras. «Para entrar se presentaron cuarenta personas y entraron doce», se defendían quienes pretendían incorporarse ayer. «A dedo», puntualizaban desde las filas de la agrupación. «A dedo sí... ¡Estuve meses haciendo cursos por toda la pu... ría».
09.15 horas
Notificación. Casi una hora hubo que esperar antes de que llegase a la playa un nuevo funcionario de la Xunta. Se dirigió este al grupo de mujeres que ayer estaban en el corazón de la polémica y les comunicó que sus pérmex habían sido anulados. La notificación de tal resolución estaba siendo enviada por correo esa misma mañana a cada una de ellas. «Pero se non temos comunicación por escrito, ¿por que temos que quedarnos sen ir traballar? Igual que ti me dis agora de palabra que non teño pémex, antes dixéronme que si o tiña», le espetó una de las afectadas, agitando ante sus ojos el carné. «Ese é o documento que lle deron, pero está anulado. Eu recoméndolles que non baixen mariscar. Se o fan estarán indo de forma ilegal e poden ser sancionadas», replicó el agente.
10.15 horas
Bautizo de mar. Casi tres horas después de haber llegado a la playa, las mariscadoras de la agrupación se ponen de repente en marcha. Con ellas, el otro grupo. Avanza este ligeramente apartado de las demás, pero una vez en faena todas las mujeres se mezclan. Y ese es, precisamente, uno de los dramas del enfrentamiento que se está dando en Carril. Que «o día de mañá imos traballar todas xuntas» y que la disputa por los pérmex no se queda en la playa, si no que salpica a la vida diaria de la localidad, donde algunos juraban ayer enemistad eterna para quienes los habían «traicionado».
10.30 horas
De vuelta a la arena. Ayer, poco más hicieron las mariscadoras que mojar sus artes: apenas unos minutos después de haber empezado a trabajar, todas ellas salieron disciplinadamente del agua, sin un solo bivalvo en el lote. «Ao ver que elas [las mujeres con el pérmex anulado] tamén estaban traballando, decidimos saír porque non queremos que se leven ese marisco», fue la explicación dada por la agrupación. Desde la arena, familiares y amigos del grupo sin pérmex urgieron a estas mujeres que tirasen el marisco que pudiesen haber cogido. Gardacostas asistió impasible a todo lo ocurrido. «Que quede claro que viron como mulleres sen pérmex baixaron mariscar, e non se moveron nin fixeron nada», decían directivas de la agrupación.