Quienes trabajan sufriendo la ola polar se quejan más de la humedad que del termómetro
04 feb 2012 . Actualizado a las 07:01 h.Las temperaturas en Arousa no se desplomaron tanto como para que se decrete el cierre de colegios, como ocurre en otras comunidades en las que la ola de frío siberiana llegó con más crudeza. Por eso en la comarca, aunque no apetezca, hay que salir a trabajar, pese a que a primera hora de la mañana no se llegue a los cero grados y los coches estén cubiertos por una helada capa de escarcha.
Pero las bajas temperaturas condicionan la jornada laboral, sobre todo en aquellos trabajos más duros que se realizan a la intemperie. Las mariscadoras, por ejemplo, no faenas estos días. No compensa. No hay marea y los precios están muy bajos, pero aunque no fuese así, alguna confiesa que «con este frío tamén é mellor quedar na casa». Marineros, bateeiros, navalleiros y redeiras también vieron aminorada su actividad, que tampoco pasa nada si el mejillón se queda unos días más en la batea.
Pero a otros profesionales no les queda más remedio que cumplir. Barrenderos o vendedores de la plaza de abastos están a primera hora en sus puestos, haga frío o caliente el sol.
Urgencias, a tope
La consecuencia de estar todo el día a la intemperie puede ser una gripe o, en el mejor de los casos, un fuerte refriado, y eso se nota ya en los servicios de urgencias. En el Hospital do Salnés no se están alcanzando los picos de otros años por las mismas fechas. Aún así, el 30 de enero se llegó a las 120 atenciones, y al día siguiente fueron 107. Ayer se preveía también una dura jornada, porque a media mañana ya habían atendido a 47 personas.
En general son enfermos crónicos y con dificultades respiratorias. Para los demás, los que tienen que soportar las típicas calentura de la época, Tato Vázquez, responsable de urgencias, les recomienda calmantes y cama. «No hay otro tratamiento contra la gripe», aclara.
Aunque para hoy todavía se esperan temperaturas bajas, mañana subirán
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