El «annus horribilis» de Charlín

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Manuel Charlín, en la casa en la que vive en Cálago.
Manuel Charlín, en la casa en la que vive en Cálago. mónica ferrreirós< / span>

El patriarca se enfrenta a un juicio por abusos, otro por blanqueo y a la pérdida de su casa

07 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Su hija Josefa, Laureano Oubiña, Sito Miñanco y todos aquellos que en las últimas semanas se beneficiaron de un permiso carcelario y pudieron ver de nuevo la luz después de varios años entre rejas para cumplir sus condenas por narcotráfico, envidiarán a Manuel Charlín porque, cuando ellos regresaron a prisión, él se quedó disfrutando de la libertad que recuperó hace un año, cuando cumplió la última de las condenas que lo mantuvo apartado de circulación durante veinte años.

Pero su situación no es precisamente la de un jubilado corriente casi octogenario. Lejos de permanecer tranquilo cuidando las gallinas ponedoras que tiene en su casa de Vilanova, el patriarca está pendiente de varios asuntos que todavía tiene que ajustar con la Justicia y que, aunque por su edad es difícil que lo devuelvan a prisión, podrían acarrearle alguna condena más de las muchas que ya acumula.

La subasta del chalé

El primero de ellos viene de muy atrás. Se trata de la subasta de sus bienes que desde hace un año realiza la Agencia Tributaria a raíz de la primera condena por blanqueo de dinero que le cayó al patriarca y a su familia. En ese despojo ya perdió Charlín el pazo de Vista Real, además de otras muchas propiedades, pero no se descarta que incluso tenga que hacer las maletas y abandonar la casa de Cálago en la que vive como un apacible jubilado desde que recuperó la libertad, porque la vivienda familiar -el clan tiene otras muchas, pero es en el chalé de Cálago donde Charlín se había establecido con Josefa Pomares- figura en la lista de posibles bienes a subastar este año. Tan solo el pago de la deuda pendiente con la Agencia Tributaria lo libraría de ese mal trago.

La operación Repesca

Su segunda causa pendiente con la Justicia es algo más reciente. Poco antes de que Charlín recuperase la libertad, las fuerzas del orden sorprendieron con un nuevo golpe contra el clan, la llamada operación Repesca, que obligó a la mayor parte de los miembros de la familia a pasar de nuevo unos días por los calabozos policiales. A raíz de una subasta realizada hace unos años de unas fincas del clan que fueron recuperadas en la puja por una de las hijas de Charlín, se puso en marcha una nueva investigación para aclarar si esas propiedades fueron pagadas con dinero procedente del narcotráfico. Así nació la operación Repesca, en la que de nuevo se embargaron al clan bienes por valor de 12 millones, además de otros tres en efectivo. Esa nueva operación por blanqueo está pendiente de juicio.

Su última batalla judicial es mucho más sorprendente. A Charlín, en su larga vida al filo de la ley, se le acusó de todo tipo de delitos, pero todos ellos de índole económica o patrimonial. Nunca hasta entonces se había visto mezclado en un delito sexual. Pero el pasado 15 de octubre, sus vecinos se enteraron, estupefactos, de que se le acusaba de un presunto delito de abusos a una menor. La joven, ingresada en el centro Chavea, había reconocido ante la policía y ante sus cuidadores que había estado varios días con el patriarca en un piso y que había tenido relaciones sexuales con él. Aunque admitió que fueron consentidas, como la joven -de 17 años- tiene una leve discapacidad, los responsables del centro de menores lo denunciaron por un supuesto delito de abusos sexuales.

Se declaró inocente

Charlín no quiso dejar las cosas así y al día siguiente declaró públicamente su inocencia y aseguró que a la chica, que se había escapado del centro, tan solo le dio cobijo y ayuda, pero que no había mantenido relaciones con ella. Contra su testimonio está el proceso judicial, que de momento, se mantiene abierto. La denuncia no fue archivada y sigue su curso, así que cualquier día, Charlín volverá de nuevo al banquillo para responder sobre su vida sexual.