Cuando el belén se arma en una casa de prestado

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Tres familias reconocen que su única ayuda esta Navidad es la beneficiencia

18 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Manuel García el año pasado, por estas fechas, estaba trabajando. Conduce camiones, lo contratan en el verano las orquestas y se saca unos euros cuando puede y de dónde puede. Manuel está casado con Manuela, que tiene una pequeña minusvalía psíquica por la que cobra una ayuda, y tienen dos hermosos niños con los que viven en Rubiáns. Cuando Manuel trabaja, no recurre a Amigos de Galicia. «Pero en el verano trabajé para una orquesta y aún no me pagaron, así que cuando me llamaron por teléfono les dije la verdad, y este año sí que nos vamos a llevar los paquetes. Yo cuando trabajo no pido, porque pienso que hay otros que lo necesitan más».

Así que Manuel y su mujer serán dos de los muchos beneficiarios de los paquetes especiales que este año repartirá Amigos de Galicia por Navidad, y que además de los productos básicos que distribuyen todos los meses, incluirán turrones, dulces para los niños y pollos para Nochebuena. Más tarde, en Reyes, habrá otro reparto especial para los niños. Juguetes para los más pequeños y libros para los mayores.

Tres hijos y el piso en el aire

Ese será un día especial para los tres hijos de María del Carmen Fernández, una vecina de Vilagarcía que vio pasar tiempos mejores. Está separada desde hace cinco años y solo recibe una pensión de 200 euros del padre del más pequeño. Del otro progenitor, ni se sabe ni se le espera. Ella hace unos meses trabajaba de dependienta, pero los problemas del día a día y una carta del banco amenazándole con echarla de casa acabaron con sus fuerzas y con su salud y ahora está de baja. «Yo quiero pagar la hipoteca -puntualiza-, pero no quieren negociar ni reunificar las deudas. Lo que quieren es echarme», se queja amargamente. Serán unas duras Navidades para ella y su familia endulzadas en parte gracias a la ayuda de Amigos de Galicia. «El año pasado ya les dieron juguetes, un futbolín y dos juegos de mesa. ¡Bueno! Quedaron encantados, hasta que rompieron con ellos». Solo al hablar de sus hijos se le endulza la mirada a Mari Carmen. «¿Y reciben solo los regalos de Amigos de Galicia?», le preguntan. «No, reconoce ella. Algo más tendrán, con ellos hay que hacer un esfuerzo». Su agradecimiento a la fundación es enorme. «Me ayudan mucho, y siempre están pendientes de mí».

También está agradecida Lola. Con una vida a sus espaldas, hijos y nietos, hace un año se quedó en la calle al no poder pagar la hipoteca. Se fue con su hijo el menor a la casa de un buen amigo que no dudó en compartir con ellos su humilde hogar y en dejarles un hueco en la sala para su pequeño belén. Doce meses después, la situación es la misma, así que la cena de Navidad y los regalos correrán a cargo de Amigos de Galicia. Lola ya volvió a colocar el belén en el que es su único hogar.