Triplete de subastas en Tragove

B. C. VILAGARCÍA

AROUSA

A las cuatro de la tarde empiezan a asomar los dígitos en los paneles electrónicos de la lonja de Tragove. A esa hora arranca la subasta de la almeja y los berberechos extraídos de O Sarrido, Os Lombos do Ulla o las autorizaciones, que abrirán a partir de esta semana. A las seis de la tarde, los compradores vuelven a pulsar los mandos para pujar por la nécora, el choco y el pulpo, y ya casi sin tiempo para una pausa, se da paso a la subasta de centollo y del pescado.

Ajetreo desde noviembre

La actividad es esta semana de puente se concentró en tres días, de modo que al personal se le acumuló el trabajo. Pero lo peor está por llegar. A medida que el calendario se acerca a la veintena, la lonja es un ir y venir constante en el que sus siete trabajadores, y algún que otro refuerzo que se incorpora en estas fechas, no tienen parada. El ajetreo empezó ya a finales de noviembre, coincidiendo con la apertura de la campaña del centollo y del bou de vara, pero lo más fuerte está por venir. En enero habrá ocasión de tomarse un respiro y hasta disfrutar de unas vacaciones. La estadística indica que ese mes las ventas bajan más de la mitad, pero la lonja no descansa. Peixeiras y depuradores seguirán surtiendo el mercado, aunque sea con un poco de indigestión.