A modo de conclusiones, desde luego ni las únicas, ni las más acertadas u originales, extraigo las siguientes de las recientes elecciones:
1º. La crisis económica se ha llevado por delante a un buen número de gobiernos europeos, bien por la vía de la dimisión o de la derrota electoral. Nadie esperaba que fuéramos a ser una excepción, pero resultados tan negativos me llevan a pensar que los socialistas fallamos en algo tan elemental como explicar bien las medidas adoptadas y las consecuencias de no tomarlas, así como de que se encargara de ello la derecha. Es decir, faltó comunicación y trabajo político cuando más se necesitaba.
2º. La crisis tiene su origen en la avaricia del sector financiero y la especulación de la derecha económica. Resulta paradójico que de ello se aproveche la derecha política, con la ayuda inestimable de quienes, necesitando más que nadie de los servicios públicos, que ya están siendo recortados donde gobierna el PP o con su apoyo, se han abstenido o abandonado el voto socialista. Tiempo habrá de analizar esta incongruencia, pero no para lamentaciones, porque se recoge lo que se siembra.
3º. Es casi imposible ganar unas elecciones si las candidaturas se elaboran en clave orgánica, blindando al aparato, a quienes han perdido sus cargos en elecciones autonómicas o locales, o a quienes ocupan puestos institucionales por designación. Los ciudadanos, además de por ideología, votan cuando se sienten representados por candidatos que les merecen crédito y confianza. Es previsible que incurramos en el mismo error en las próximas elecciones gallegas, porque los primeros pasos, decisiones incomprensibles al confeccionar estas listas, se han dado ya.
4º. En cuanto a nuestra Vilagarcía, qué quieren que les diga. Que los socialistas hemos subido más de dos mil votos con respecto a las municipales de hace seis meses, un incremento por encima del 40%. Es decir, que en estas elecciones, las generales, en las que el voto ideológico es más pronunciado, han confiado en nosotros muchísimos más ciudadanos que en aquellas, las municipales, en las que se tiene en cuenta en mayor medida a los candidatos que integran la lista. Dicho esto, no albergo esperanza alguna de que nadie se dé por aludido, así que saquen ustedes mismos las conclusiones pertinentes.
5º.- Por último, será bueno desearle al nuevo Gobierno toda la suerte del mundo en su toma de decisiones. Si acierta y conviene a España y a los españoles, merecerá toda clase de felicitaciones, Los socialistas no caeremos en la deslealtad de oponernos a todo y no arrimar el hombro siempre que sea necesario. Nuestro sentido del deber y la responsabilidad nos lo impide. Pero si lo que se pretende es recortar derechos y libertades y menoscabar la cantidad y calidad de los servicios públicos, seremos los primeros en luchar por lo que queremos: un país justo y solidario.