Un largo historial de desencuentros

La Voz

AROUSA

Pancarta en mano, las mariscadoras piden que se les paguen los alrededor de 700 euros que se les adeuda a cada una de las cinco mujeres de la directiva por su labor al frente de los puntos de control. En contra de lo que era habitual, desde el mes de agosto las encargadas de la peneira no cobran por hacer tareas de control de los cupos y tamaño del marisco. La patrona mayor alegaba que no había fondos -a partir de este mes sí han empezado a cobrar por este concepto- y que estas mujeres acudían a mariscar sin vender después en lonja. De hecho, la cofradía llegó a abrirles expediente por este motivo, que ahora está en manos de la Consellería do Mar. Las mariscadoras, por su parte, afirman que su sistema de trabajo está dentro de la legalidad y que fue acordado por unanimidad en una reciente asamblea en la que participaron 130 socias de las 220 que tiene la agrupación.

Pero el enfrentamiento entre patrona y directiva tiene más historia. Los impagos a las encargadas de la peneira son solo el último capítulo de una larga serie de desencuentros entre ambas partes, hasta el punto de que la agrupación inició una recogida de firmas entre los socios con el fin de forzar la convocatoria de elecciones en la cofradía y apartar así a Evangelina Lago del cabildo. Por poco no consiguieron reunir las rúbricas necesarias y aquel intentó fracasó.

Lago no solo está dispuesta a lidiar con esta oposición, sino que ya anuncia que no va a dejar el cargo por las buenas. «Eu non lle teño medo a ninguén», señalaba el martes. Y reta a la consellería a convocar elecciones, «pero entón vai ter que convocalas no resto das confrarías e seguindo a legalidade».