La comarca registró ayer más lluvia que en todo septiembre

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

La flota permaneció amarrada ante la alerta dada por la Xunta

27 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La de ayer fue una de esas jornadas en las que hablar del tiempo fue algo más que un recurso para llenar incómodos silencios. El viento y la lluvia que durante toda el día azotaron Galicia -y O Salnés no fue una excepción- irrumpieron con la fuerza de un vendaval en un otoño que hasta ahora se había resistido a serlo. Según los datos ofrecidos por Meteogalicia, las lluvias habían dejado ayer, a las siete de la tarde, 37,8 litros por metro cuadrado. Esa cifra supera, con creces, todo lo llovido en esta zona durante el mes de septiembre, cuando los marcadores de los servicios meteorológicos se quedaron en los 31,4 litros.

De la fuerza de la lluvia y del viento estaban alertados los servicios de emergencias de la comarca. En Vilanova, los efectivos de Protección Civil y los operarios de Obras se pasaron el día limpiando arquetas, evitando la formación de bolsas de aguas en las carreteras y recolocando los contenedores que movía el viento.

También en el Concello de O Grove estaban preparados para lo que pudiese ocurrir. Además de los tres agentes del Grumir que estaban de guardia, había un retén dispuesto para ser movilizado en caso de que la jornada se complicase demasiado, y un grupo de voluntarios en estado de alerta por si las dificultades eran extremas. Finalmente, y aunque fue en la península meca donde el temporal pegó con más fuerza, al cierre de esta edición no había sido necesario activar el dispositivo especial.

La alerta por mal tiempo también fue atendida masivamente por los trabajadores del mar. Ante la fuerza del mar de fondo, la flota permaneció ayer amarrada a puerto de forma masiva. En Cambados ni siquiera se hizo al mar el barco desde el que se iba a realizar un muestreo de vieira y volandeira del que depende la apertura de la campaña. En la zona sur de la ría solo las mariscadoras de a pie se aventuraron ayer a salir a sus concesiones.

Aunque lleva cuarenta años mirando al mar desde la ventana de la casa de sus padres, Joaquín Solla no acaba de acostumbrarse a la violencia con la que las olas golpean al barrio de Virxe das Mareas. «No verán isto é unha marabilla. Pero no inverno...», deja la frase en suspenso y señala una masa de agua blanquecina que amenaza con cruzar la carretera y volver a entrar en la vivienda familiar. Luego termina su reflexión. «En inverno todo son problemas».

Para muestra, la tarde de ayer. A la hora de la siesta, un ruido atronador anunció que se avecinaba un infierno de agua. El mar se había lanzado a conquistar la tierra, había tirado la balaustrada de piedra, entró por la puerta delantera de los patios de las casas y salió por la de atrás. Durante un buen rato, las embestidas de las olas fueron implacables. «Un veciño encheu un vaso de auga, púxoo enriba da mesa, e cada vez que a ola golpeaba, movíase todo», contaban ayer en el barrio. En otras casas les bastaba comprobar cómo temblaba la vajilla en su vitrina de cristal.

Los efectivos del Grumir se encargaron de apartar los restos de la balaustrada. Poco más podían hacer con la que estaba cayendo. Por la noche tenían previsto hacer una ronda de control por el barrio a la hora de la pleamar. Por lo que pudiera pasar. Los vecinos guardan a mano el número de la base y el del concejal de seguridad Fredi Bea. «Durmir non imos durmir. Polo que poida pasar, unha. E dúas, porque cada vez que o mar bate móvese todo», señala Joaquín. Este vecino confía en que, visto lo visto ayer, las administraciones públicas no tarden en tomar medidas para salvaguardar Virxe das Mareas del mar.

La cifra contrasta con las precipitaciones del mes de septiembre: 31,4

37,8

Litros por metro cuadrado

La comarca de O Salnés no sufrió demasiado las consecuencias de la intensa lluvia y del fuerte viento. En Castrelo, en el lugar de O Couto, se derrumbó un muro. Protección Civil. El temporal también dejó un reguero de cortes de luz en varios puntos de la comarca. En O Grove, se desprendió parte de una cornisa y fue necesario trasladar el barco «Platuxa», que sufrió una vía de agua.