Ravella busca espacio para Megasa a la desesperada

VILAGARCÍa / LA VOZ

AROUSA

21 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Solo la posibilidad de encontrar en Vilagarcía suelo industrial suficiente para que Ardagh, la antigua Megasa, traslade parte de su actividad, se alza como alternativa para que la compañía metalográfica mantenga su presencia en la capital arousana. Esta es la principal de las conclusiones que se extraen de la entrevista que ayer mantuvo el alcalde de la ciudad, Tomás Fole, con el gerente de la firma, Pascual Arcos. El regidor comprometió el esfuerzo de su equipo en la búsqueda del terreno preciso, matizando, no obstante, que el cometido es complicado.

Fole reconoce, de hecho, que el municipio carece actualmente de suelo industrial en la medida en que pueda satisfacer las necesidades de Ardagh. Por una parte, no hay noticias de la segunda fase del polígono de O Pousadoiro, un proyecto que se remonta al gobierno bipartito de la Xunta. Al mismo tiempo, la renuncia a ejecutar el área industrial de Tremoedo, que el anterior gabinete autonómico había dejado lista tras una compleja tramitación, recorta extraordinariamente las opciones de Vilagarcía de albergar en un tiempo razonablemente breve una nueva actividad industrial de cierta envergadura o el traslado de las existentes. Aun así, el alcalde popular se ofrece a estudiar todas las alternativas posibles para que la empresa continúe vinculada a la ciudad de la única forma posible: a través de su línea de litografía.

De momento, la cuestión más urgente, la que mayor preocupación genera en la sociedad vilagarciana y en el seno del gobierno local, es el mantenimiento del empleo. Así se lo hizo saber Tomás Fole al gerente de Ardagh ante el anuncio de la empresa de despedir a 85 de los 170 trabajadores que prestan sus servicios en la antigua Megasa. Este recorte de la plantilla supondría, en opinión del regidor, «un drama para as familias afectadas e tamén un duro golpe para a economía local».

Competencias casi nulas

Sea como fuere, recuerda Ravella, la capacidad del Concello para intervenir en un conflicto laboral desatado en una empresa privada es prácticamente nula. De ahí, argumentan fuentes municipales, que «as accións a desenvolver teñan que centrarse na mediación e na colaboración en xestións como a ofertada». En este sentido, Fole garantiza que pondrá todo su empeño en esta labor.