La carretera de las salidas de vía

Cristina Barral Diéguez
cristina barral CALDAS / LA VOZ

AROUSA

Dos vecinos de Ribeira salvan la vida tras volcar su coche en Paradela

20 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Dos jóvenes de Ribeira que se dirigían a Pontevedra para inscribirse en el Ejército salvaron la vida tras sufrir un aparatoso accidente en la carretera de Caldas a Catoira, la EP-8001, a su paso por el lugar de Paradela, en la parroquia de Bemil. Según el servicio de emergencias de Galicia 112, el suceso se registró a las 11.43 horas a escasos metros de planta de aglomerado de Covsa. En ese kilómetro 2 se accidentó hace poco más de un año un autobús que se dirigía a una boda en Redondela. Entonces falleció Carlos Ramos, vecino de A Pobra, y otras 24 personas resultaron heridas.

Fuentes de Protección Civil de Caldas que acudieron ayer a la zona comentaron que el vehículo tenía las ruedas «en perfecto estado» y no circulaba «a gran velocidad». «Pasa lo de siempre, que el coche se va -comentó José, un voluntario-. En este caso, tuvieron mucha suerte porque no fue una salida de vía sin más, sino que el coche dio una vuelta de campana al golpear contra el quitamiedos, que todavía no fue reparado desde el choque del bus».

Tras el vuelco, el Renault Mégane verde en el que viajaban los dos varones quedó fuera del vial, algo que impidió que fuera embestido por otros vehículos. Además de Protección Civil al lugar también se desplazó la Guardia Civil de Tráfico y una ambulancia del 061. Los dos jóvenes resultaron ilesos y solicitaron el alta voluntaria.

El accidente de ayer vuelve a poner encima de la mesa la demanda de mejora del vial, que vienen reclamando vecinos y concellos de la comarca. «Los coches se van y en la mayoría de los casos no es por un exceso de velocidad. Está claro que solo se hará algo cuando pase una desgracia mayor», señaló un usuario de la carretera.

La construcción del vial arrancó en 1980 con la puesta en servicio del puente de Catoira, que une las provincias de Pontevedra y A Coruña. El enlace se completó en los noventa con un nuevo vial plagado de curvas que une la AP-9 con el puente de Catoira. Más de 5.800 vehículos, muchos de ellos camiones, lo atraviesan cada día.