Los bancos

Xurxo Melchor V

AROUSA

er lo que el anterior gobierno de Vilagarcía ha hecho con los jardines históricos de Ravella y A Compostela da penita. En primer lugar porque les han hurtado su sabor. Todo aquello que les hacía singulares. Como muchos bancos de forja y piedra y los famosos bancos de azulejo de Ravella. En su lugar pusieron unos horribles bancos de hormigón con lucecitas que ya están llenos de pintadas. La desfeita, además, nos ha costado un ojo de la cara. Porque se han invertido cientos de miles de euros en estas dos obras. Euros que, por cierto, es difícil ver dónde y cómo se han gastado. Lucen más bien poquito. Patrimonio dice ahora que el Concello, gobernado ahora por Tomás Fole (PP), puede reconstruir los bancos cuya destrucción hizo que cayera en desgracia y que tuviera que dimitir el hasta entonces hombre fuerte del anterior ejecutivo municipal, el socialista Marcelino Abuín. Para más señal, el causante de la desfeita en los dos jardines. Todo estaría resuelto, pero hay un problema. La arquitecta a la que Abuín encargó los proyectos no quiere recuperar los bancos. Y esto nos lleva al absurdo de que si ella se enroca los vilagarcianos tendremos que pagar unos bancos de hormigón que nadie quiere para después destruirlos y construir la réplica de los históricos de azulejo. Más allá del gusto de la arquitecta está la voluntad de los que a diario paseamos por Ravella. Y esos, nosotros, estamos mayoritariamente a favor de los bancos históricos. Y de que Ravella recupera su esencia.