Unas vacaciones entre los viñedos de Martín Códax

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Cuatro ingleses disfrutan de sus días libres vendimiando para la cooperativa

07 sep 2011 . Actualizado a las 10:47 h.

En la comarca de O Salnés hay mucha gente que se coge las vacaciones para ir a vendimiar. Pero solo lo hace porque es preciso echar una mano a los de casa o porque eso implica conseguir un dinerillo extra que no viene nada mal en estas épocas de crisis. No son estos, sin embargo, los motivos que han traído a cuatro ingleses a tierras arousanas. Ellos se han cogido unos días de sus vacaciones para venir a vendimiar. Pero solo lo hacen «porque amamos el mundo del vino», explica Ralph, uno de ellos. Desde ayer se les puede ver perdidos por los viñedos de Martín Códax aprendiendo a seleccionar la uva o midiendo el estrés hídrico de la planta. Todo lo hacen con una gran sonrisa en sus caras.

Ralph, Thomas, Chaisen y Sam se dedican durante todo el año a la venta de vinos en el mercado inglés. Pero esta semana han decidido cambiar sus oficinas de Londres y Escocia por los viñedos de Martín Códax. Los cuatro trabajan para Majestic, que se encarga de distribuir los vinos de esta bodega en Inglaterra. Para premiar a los mejores vendedores, la cooperativa regala todos los años un viaje a la comarca de O Salnés en plena época de vendimia a aquellos que hayan cumplido los objetivos. Los trabajadores ingleses se piden unos días de vacaciones «para venir a vendimiar», explican en la bodega.

«Nos gusta trabajar», bromea Ralph cuando se le pregunta por qué uno decide cogerse días libres para venir a vendimiar. «La verdad es que amamos el vino, y por eso estamos aquí», añade. Llegó a Cambados, junto con sus compañeros, el pasado lunes. Desde entonces, «hemos estado en la bodega, mirando la recepción de la uva. Hemos visto el proceso de elaboración del albariño y ahora estamos trabajando en los experimentos de Martín Códax», asegura. Precisamente en Pé Redondo, la plantación donde la bodega cambadesa estudia las consecuencias del cambio climático es donde los encontramos ayer. No es esta su primera experiencia de vendimia en vacaciones. «Ya he estado en Australia», asegura.

Otra forma de vender

«Nosotros vendemos mucho vino, por eso necesitamos hacer esto», asegura Thomas. Y es que después no dudan en explicarles a sus clientes «que nosotros estuvimos en los viñedos, mirando cómo se elaboraba el vino. Le podemos contar a la gente la historia de ese vino», apunta Ralph. Para Sam, «esto es una gran experiencia para aprender sobre el vino. Es una oportunidad para entender cómo funciona y para eso necesitamos venir aquí».

Todos ellos han estado en España con anterioridad. Pero para todos es su primera vez en la comunidad gallega. Por ahora, se muestran encantados con lo que han conocido. «Esto es diferente al resto de España», afirma Sam, «el idioma el paisaje..», añade. «Y que no hay gente inglesa por ningún lado», aclara Ralph entre risas. También les ha conquistado la gastronomía de la zona y han aprendido a decir, en español, el nombre de platos tan tradicionales como «los pimientos de padrón». «Hemos comido rape, pulpo, ostras...», afirman. Y es que aunque la bodega no les paga por su función de temporeros, «nos da de comer». Por eso les gusta tanto esta experiencia, «por lo bien que nos tratan en Martín Códax».

Enamorados del albariño

Los cuatro se confiesan unos grandes amantes de los vinos que se elaboran en Rías Baixas. «No es difícil amar el albariño», explica Ralph. Por eso, precisamente, tampoco les cuesta mucho vendérselo a sus compatriotas. «En Inglaterra la gente está muy interesada en probar nuevas variedades de uva. Tenemos, desde siempre, las mismas variedades y el albariño es algo inusual. Por eso a la gente le gusta el albariño», añade.

Durante los próximos dos días, estos curiosos temporeros se desplazarán hasta la subzona de O Condado, para continuar con sus tareas de vendimia. El viernes la bodega premiará su labor con una visita por la capital gallega. Para que también puedan hacer un poco de turismo. «Es la combinación perfecta. Cultura, una excelente comida y vino y un poco de trabajo», concluyen. Pues nada, a disfrutar de las vacaciones.

Chaisen, Thomas, Ralph y Sam han cambiado su oficina de Londres por los viñedos